“Siempre te voy a querer”: la frase favorita de los hombres que no lucharon por mí.

Nunca había sido tan honesta conmigo misma ni con mis sentimientos como estoy a punto de serlo; tal vez todo este tiempo he tenido miedo de asumir verdades que guardaba en el clóset con la esperanza de olvidarlas y el tiempo las degradara, pero no, sucedió todo lo contrario, acumulé experiencias y emociones hasta que no hubo espacio para algo más, fue mi límite. Creo que yo misma provoqué un desorden cuando creí que todos los seres humanos se iban a apasionar por mí de la misma manera en la que yo me fasciné con la existencia de algunos hombres con los que he compartido partes de mí, cada una diferente.

Mis relaciones no han sido exitosas, no he tenido ni una en la que yo me haya sentido realmente querida y valorada al cien por ciento, creo que me conformaba porque, como siempre, el principio es apasionante, emocionante, pero…

Conforme pasaba el tiempo siempre terminaba siendo algo así como una linda lámpara en la sala: todos estaban conscientes de mi existencia en su vida, pero dejaron de apreciarme porque se acostumbraron a verme decorando sus vidas.

Y claro, en vez de hacer algo al respecto como irme en cuanto antes, terminaba buscando justificaciones para las actitudes de mis parejas, yo quería justificar su comportamiento frío, indiferente, egoísta, cambiante, y un tanto destructor; pensaba que encontrar razones era un intento de lucha por mantener relaciones que claramente no eran para mí.

El hecho de no sentirme valorada no es culpa de las personas con las que estaba, creo que simplemente el reloj nunca ha sido mi amigo o se pone celoso, porque nunca he conocido a alguien que esté en un buen momento como para quererme; algunos creen que se debe a que la persona “indicada” no ha llegado, sin embargo, yo considero que no existe “la persona indicada”, yo creo que uno elige hacia dónde va y a quien quiere de compañía, porque al final nadie es perfecto, uno simplemente aprende a dar del mismo modo en que exige a la otra persona, es un acuerdo de intercambio continuo.

Uno da y el otro también, uno crece y el otro debe crecer igual, uno respeta y el otro igual, es como si dos flores se regaran agua entre ellas.

Entonces, si siempre había tenido muy claro cómo era una relación buena y sana, ¿Cómo permití que las personas me quisieran a medias? Bien dice Stephen Chobsky que aceptamos el amor que creemos merecer. ¿Esa era mi gran aspiración, atraer hombres inestables que un día me querían, y al otro más o menos, y después ni un poco?, ¿Dónde quedaba yo en el cuadro? Analizando un poco mi comportamiento entendí que uno no puede ser la persona que da todo por los demás siempre, a veces es bueno alejarse y navegar entre las tempestades propias para aclarar nuestra visión, y que uno también merece a alguien que te quiera conservar como si fueras tesoro.

Sí, yo siempre acepté el amor que creía merecer, porque de algún modo siempre me olvidaba de mí misma cuando estaba con otras personas, no era un intercambio mutuo, en realidad no me importaba que me quisieran de manera mediocre mientras mintieran bien diciendo que me querían.

Al estar tan inmersa en otras personas entregándome por completo, olvidando que yo soy realmente increíble, estaba destinada, sin saberlo, al continuo fracaso amoroso. Lo atraje, yo misma atraía a personas inestables porque el amor hacia mí misma era inestable, porque no era firme, porque me conformaba, porque no puse límites cuando debí haberlo hecho. Aceptaba que me hablaran mal, que me trataran de manera ordinaria cuando cada ser humano merece un amor que le haga sentir extraordinario y capaz de hacer lo imposible, posible. Uno mismo va limitándose, y uno mismo termina rompiéndose en pedazos con tal de reparar a los demás, ¿y quién lo repara a uno?

No porque todo se trate de dar y recibir, sino que uno no puede romperse por los demás y esperar encontrar orden en nuestro interior, cuando nosotros mismos nos dejamos en ruinas.

Así que nos conformamos, encontramos áreas de confort y pretendemos que grandes cosas nos sucedan en relaciones donde uno se comienza a sentir “poca cosa”. Porque a veces, con tal de mantener la chispa encendida, nos olvidamos que tenemos nuestra propia magia, y que, si nuestra pareja no nos aprecia y deja de fascinarse por nuestra luz, seguramente no deberíamos apagarnos, sino volar lejos, permitirnos entrar en la oscuridad para recordar que nuestro brillo es propio, y que nosotros mismos debemos iluminar nuestro camino.

Ahora recuerdo múltiples veces en las que terminé relaciones amorosas y ellos me dijeron: “eres alguien muy importante para mí, siempre te voy a querer”,

¿Cómo es que a alguien que es importante para ti la dejas ir? Y dicen estas palabras como premio de reconciliación, porque es más fácil decir que siempre vas a querer a alguien, que quedarte a demostrarlo.

Creo que he escuchado esa frase más de tres veces en mi vida, tres veces en las que me olvidé por completo que mi prioridad soy yo, que realmente merezco a alguien que me haga sentir invencible y no un bichito vulnerable que se ahoga en un vaso con agua.

En este momento estoy consciente de que no puedo seguir dando una y otra vez sin siquiera saber que es que me “quieran” más de dos meses. Tengo los pies puestos sobre la tierra, y mi corazón ocupado en las prioridades que hace tiempo dejé de lado: las cosas que me hacen sentir bien, quererme más, y saber que no está mal ser cómo soy, que no soy una mala persona por renunciar a situaciones en donde mi paz mental se pierde. Estoy lista para absorber el Universo entero, quiero que cada rincón de mi alma se sienta fuerte de nuevo, retomar pensamientos que hice a un lado por sentirme rechazada, quiero volver a sentirme sensual, y no precisamente porque sea guapa o tenga buen cuerpo, no, sino porque se convivir conmigo misma y que mi seguridad lo refleje.

Supongo al final de todo no he tenido relaciones de pareja exitosas, pero el éxito de todas ellas lo he encontrado ahora que vuelvo a escucharme, que vuelvo a sentirme mía y de nadie más, porque al final tenerme y recuperarme a mí misma significa que triunfé sobre cualquier noche llena de lágrimas o cuestionamientos absurdos.

Y lo sé, quien me quiera no debe porque usar excusas desgastadas, no van a existir los pretextos, ni frases que dicen todos para no hacerte sentir miserable. Al final no voy a tener que justificar a nadie, solo voy a tener que amar a alguien. Pero por ahora, solo quiero quererme a mí, para que por primera vez en mi vida pueda atraer algo que no me deje a la deriva, sino que se mantenga aunque la vida golpee fuerte. Y si no funciona ahora tendré la certeza de que sí, existirá alguien que siempre me querrá y esa persona soy yo misma.

Texto por: Arte Jiménez

8 comentarios en ““Siempre te voy a querer”: la frase favorita de los hombres que no lucharon por mí.

  1. ¨La verdad te hará libre, pero primero te hará miserable.¨ Esa fue la frase que comprendí profundamente cuando me di cuenta de lo mucho que me había lastimado en la odisea de complacer a mis parejas pasadas con la esperanza de que me quisieran de la manera que tanto perseguía. Aquel día sentí un dolor agudo en el pecho, como si un enorme peso me oprimiera sin piedad. En un instante la levedad de ignorar lo que yo misma me había hecho se esfumó. Creo que era el dolor acumulado que por años había evadido, mientras me acostumbraba a las palabras y acciones hirientes del chico en curso.

    Ahora sé que muchas veces comprendemos las cosas de manera lógica pero no de manera emocional. Y no es hasta que lo hacemos de la segunda manera que nuestras acciones reflejan lo que decimos que creemos. Yo me repetía como un mantra el “Tenemos el amor que creemos merecer”, y no como un regaño, sino como un recordatorio de que era algo en lo que supuestamente creía. Sabía que era absurdo no pensar que era merecedora de un amor bonito y completo. Y sin embargo, mis acciones decían todo lo contrario cada que permitía que alguien que no estaba completamente seguro de querer comprometerse a estar conmigo se quedara en mi vida.

    Hoy me encanta el lugar donde me encuentro, me he vuelto a enamorar de mi existencia, ya que al fin me siento libre de mi propia incongruencia.

    Pasan cosas inimaginables cuando dejas ir lo que no es para ti.

    Al leerte recuerdo que lo más importante no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa. Siempre hay oportunidad de transformar desventuras en cosas bellas, que inspiren a otros como lo haces tu.

    Me parece que por la extensión y contenido de mis líneas, son más un testimonio que un comentario pero no pude detenerme, ya que necesitaba un cierre a mi vieja vida y leerte y escribir esto es el mío.

    Gracias!! Eres grandiosa.

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  2. No es que me alegre con las desgracias de las personas, pero confieso que me da gusto leer que no soy la única persona a la que le pasan esas cosas. Por un momento creí que estaba defectuosa, o que estaba haciendo algo mal. Me tranquiliza un poco saber que son errores humanos que se pueden corregir 🙂

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  3. No solo ustedes chicas hay muchas en todo el mundo que llegamos a dar mucho por amores no correspondidos, pero saben tengo Fe que el amor en todas partes esta y que si tenemos la certeza de que Dios nos deja todo a su tiempo asi sera el destino esta hecho para las valientes y que no demos perder el estribo sino continuar a veces nos descuidamos y dejamos todo por esos seres que son destructibles pero de estas aprendemos y me alegra saber que siempre hay mas mujeres que salen adelante con el corazon roto porque nadie muere de amor y todas podemos salir adelante.

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