Quiero dejar de quererte.

¿Cómo se deja de querer a alguien? Yo quiero dejar de quererte a ti.

A estas alturas debería existir algún método para arrancarte a alguien del corazón, del pensamiento.

Quiero dejar de pensarte antes de dormir; quiero dejar de soñarte.

Quiero enterrar este sentimiento inútil que no me lleva a ningún lado, ni siquiera a tu lado.

Quiero dejar de esperar a que te des cuenta que yo te puedo hacer feliz, que soy quien te puede dar un nuevo comienzo.

Deseo poder dejar de creer que tu sonrisa es la cosa más fascinante; o que tus ojos son un par de esferas hipnotizantes.

Me gustaría poder ignorarte con la misma fuerza con la que tú me ignoras a mí.

Desearía poder decir que no me importa con quien te acuestas; o poder sentir indiferencia al escuchar sobre tus aventuras.

Me encantaría dejar de esperar tu mensaje a cada rato.

Quiero dejar de quererte; quiero dejar de ser víctima de este hechizo, que ya no sé si es más bien, una maldición.

Tu pensamiento resulta ser una cadena que me ata a la esperanza, una esperanza alimentada de ilusiones.

Ilusiones como que tú me podrías llegar a querer tanto como yo a ti. Imposible.

Y no tengo más remedio, solo esperar a que el tiempo haga lo suyo y se lleve consigo estas ganas de despertar a tu lado.

Quiero dejar de dedicarte pensamientos como éste; palabras que ignoras por estar demasiado ocupado comiéndote al mundo.

Eso sí, ten la certeza que puedes tener a las que quieras, puedes irte a navegar por el universo entero, puedes viajar hasta el rincón más recóndito del planeta, y jamás encontrarías a alguien que te quiera tanto cómo yo…

Y por eso deseo dejar de quererte, me asusta no tener límites cuando se trata de ti.

Quiero dejar de pensarte, dejar de creer que podrías complementarme y que podríamos recorrer el mundo de la mano.

Porque, aunque me duela aceptarlo, si tú me quisieras, estarías aquí, y no allá, donde me haces falta, y yo misma me hago daño.

Ya no quiero saborear más el dolor de no poder tenerte. Lo amargo me ha escaldado la lengua, la garganta, el corazón.

Quiero dejar de quererte así, tan intensamente, de manera desmesurada. Quiero quererte poco, tan poco como el tiempo que inviertes en mí.

Quiero darte respuestas cortas, frías; quiero marcharme sin mirar atrás; ser egoísta, ser más como tú.

Quiero dejar de pensar que tú eres el único capaz de saciar mi sed y mejor empezar a vivir mil aventuras. Tal vez en una de esas te olvido, y no vuelves a saber de mí.

Pero primero, quiero aprender a dejar de quererte, dejar de sonreír como idiota al escuchar tu nombre.

Quiero no sentir esto, olvidarte fácil y rápido. Ahogar tu recuerdo en un vaso con agua de sabor diferente, mejor, más dulce; en la saliva de alguien más.

Voy a empezar a darte lo que me das tú: frío.

Y aunque uno no puede perder lo que nunca tuvo, si se pueden perder las ganas de amar; yo voy a terminar con mis ganas de amarte.

Las voy a ahogar día tras día repitiéndome a mí misma: “él no es para ti”.

Quiero dejar de esperar a que te des cuenta que valgo la pena, que haría cualquier cosa por ti.

¿Para qué he de esmerarme por alguien que no nota la magia en mí, cuando hay quienes se derriten por mí?

Quiero aprender a estar con alguien más sin pensar ti, sin recordar cuanto amas la cerveza o el mezcal.

Y al final, cuando busques quien te sea incondicional, quien te de todo sin pensarlo dos veces, quien te cuide en tu vulnerabilidad, recuerdes que yo te quise exactamente así; y te arrepientas de haber estado ocupado cazando pieles, y no haber sentido amor de verdad.

Quiero decirte que olvidarte es mi siguiente propósito, y como tú sabes, yo siempre cumplo mis propósitos; yo no pospongo mis objetivos, y aprender el sutil arte de la indiferencia, es el siguiente.

Porque sí, te voy a dejar de querer.


Texto por Arte Jiménez

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

6 thoughts

  1. me encantaria poder hacer eso, x estos dias estoy viviendo un infierno, mi marido dejo de quererme y unos de los tantos motivos fue la rutina y los atrevimientos de mi hija mayor q es solo mia. y que te digan nunca fuimos solos…. duele mucho todo eso duele demasiado….

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