Las cosas que nunca te dije.

Éramos mucho más jóvenes de lo que somos hoy, mucho más ingenuos, inexpertos; a veces siento que éramos dos pedazos de nada perdidos en medio de un todo, y buscábamos ser parte de algo, de alguien, buscábamos consuelo, buscábamos respuestas a tantas dudas existenciales que nos impregnaban la mente, y así pasaron los años hasta el día de hoy. Hoy miro atrás no por extrañarte, sino porque sé que para cerrar ciclos es necesario decir todo lo que se quedó atrapado en el pecho, las palabras que se quedaron guardadas en un baúl para una ocasión especial, pero esa ocasión nunca llegó, y lo único a lo que nos arrastró nuestro turbulento amor, fue al adiós.

Dicen que la mejor clase de amor, es ésa que te hace aprender y apreciar las pequeñas cosas de la vida: un beso, una llamada por la mañana, una carta escrita a mano. Pero tú me enseñaste a apreciar algo aún más grande: a mí misma. Recuerdo el primer día que te vi, cruzamos un par de palabras, y supe que tenías algo de especial, algo que probablemente nunca iba a encontrar en ningún otro lugar con ningún otro hombre; en ese instante supe que no eras un número más en mi lista de contactos, ni un amigo más, eras, por cuestiones inexplicables, todo lo que había deseado sin haberlo sabido.

Hoy te escribo para decirte todas esas cosas que nunca te dije, y que hoy saco de lo más profundo de mi corazón, desde ese rincón en el cual te he guardado todos estos años…

Me hiciste mucho daño, demasiado. Recuerdo todas aquellas mentiras al derecho y al revés, no por masoquista, sino porque a veces no se necesitan las palabras para marcar a alguien, tus acciones me alejaron, tus acciones me hicieron lo que soy hoy: un faro que te ilumina de lejos. Realmente aborrecía la manera en la que me decías “te quiero” un día, y cómo me ocultabas que había alguien más; me gustaría decir que fue solo una vez, pero fueron demasiadas. Recuerdo aquél día que me ignoraste por completo diciendo que era porque tenías un dolor de cabeza fuerte, pero en realidad simplemente no me querías lo suficiente. Te gustaba saber que me tenías ahí, que no importaba cuantas veces las demás mujeres te fallaran, yo siempre estaría ahí; te gustaba el modo en el que te hacía sentir, no te gustaba yo.

Me terminaste dedicando las mismas canciones que solías escuchar con todas ellas, y aunque alguna vez me dijiste que yo era “el amor de tu vida”, ya se lo habías dicho a alguien más. Te abrí la puerta de mi casa, te abrí todos los espacios de mi vida, te dejé conocer cada una de mis facetas, ¿todo para qué? Para que cuando te preguntaran por nosotros, dijeras que no era algo serio. Y cuando escucho todas las cosas que hiciste por las demás, cómo las perseguiste, cómo les diste flores, cómo luchabas por su atención, me siento fatal, porque incluso cuando dijiste “te amo”, nunca hiciste ninguna locura por mí, ni tampoco conmigo.

Te di mucho más de lo que merecías, y esa es toda la verdad.

Era algo evidente que tu forma de quererme nunca iba a ser especial, desde aquella noche en la que te besaste con otra, y puedo estar segura que solo me lo confesaste porque mi mejor amiga te vio, sino, te lo hubieras guardado, y quien sabe cuántos secretos más guardas, maldita sea. Siento que podría escribir un libro entero con todas tus mentiras. Y cuando dijiste que no podías confiar porque alguien más te había hecho daño y había herido tu corazón, debí haber sabido que ese no era el problema, simplemente no estábamos destinados a estar juntos, y que realmente no querías estar conmigo.

Te necesité tantas veces, te busqué y lo único que encontré fue el puro silencio de tu ausencia.

Ibas y venías como si yo fuera un lugar para escapar y matar tu tiempo de ocio, para correr en busca de consuelo, y cada vez que te marchabas, yo anhelaba tu regreso, y te esperaba, con paciencia. Yo siempre pensé que cuando uno siente que algo es real > espera < y no te rindes, no dejas que las cosas negativas te asusten, porque simplemente lo amas y sabes que no hay nadie como él, pero no es así.

Pasaron los años, pasaron cosas entre nosotros, pasaron noches y días enteros, y de pronto, te diste cuenta que realmente yo era quien se había mantenido a tu lado fiel a quien eras en verdad. De pronto te diste cuenta que yo valía la pena, que querías estar conmigo y que estabas arrepentido por todo lo malo que había en el pasado; quisiste actuar como si nunca me hubieras hecho llorar, y es irónico porque a ti te he amado como a nadie, pero nunca nadie me hizo llorar tanto como tú. Regresaste con la convicción de hacer de nosotros, una historia que el mundo podría envidiar.

Yo ahora me pongo a pensar que te perdoné cientos de veces no porque lo merecieras, no porque me hubieras pedido perdón con el corazón en tu mano, te perdoné porque contigo siempre hubo un maldito magnetismo imposible de ignorar.

Te perdoné porque sentía que eras con quien quería pasar la vida, porque tuve esta idea pegajosa de que tú y yo éramos una buena pareja, que hacíamos un buen contraste; yo pensaba que por nada del mundo iba a encontrar a alguien como tú, y no, jamás lo haré, pero esa es la idea.

Cuando te diste cuenta que querías compromiso y estabilidad conmigo, ¿quién diría que yo no lo seguiría queriendo contigo? Aquél día salí corriendo porque sabía la clase de compromiso que planeabas conmigo, prometimos en año nuevo pasar el resto juntos, y eso hubiera sido un sueño hecho realidad hace años, no ahora. Querías dar pasos serios, formalizar, hacer de mí todo aquello que te había pedido antes y que habías subestimado. ¿Por qué debería sentirme mal por dejarte? Cuando todo esto es consecuencia de tu falta de seriedad conmigo, ¿cómo pretendíamos construir un futuro donde siempre hubo un abismo por tus mentiras?

Me ha costado todos estos meses asimilar que no tengo nada más para ti, que ya no pienso en ti como solía hacerlo, y que en realidad dejaste de ser la razón por la cual quiero un compromiso.

 Nuestro final no tiene nada que ver con mi falta de compromiso, en realidad, no puedes tratar a la gente como mierda y luego esperar que te quieran; me alegra ser la consecuencia de todas aquellas mentiras que me dijiste, me alegra no haber terminado contigo.

Te aguanté incontables estupideces, hasta la vez que me cortaste por sentirte mal de gripe según tú, y me hiciste sentir mal por haberte dicho que eras una persona tóxica, y en realidad no tenía porque sentirme mal por decirte tantas cosas, era justo lo que merecías.

Tu recuerdo no me causa más insomnio, y tus palabras hirientes no me provocan nada; tu existencia no me molesta ni me alegra, simplemente acepto lo que fue, lo que es, y lo que nunca será. No había podido asimilarlo, pero en realidad no puedo estar contigo, no por falta de interés, por falta de cuidado, de compromiso, sino que…

Sí quiero comprometerme, saber qué es el amor, explorar todas las experiencias que me faltan por conocer, pero no quiero hacerlo contigo, porque entre tus despedidas, tus llegadas, huidas, regresos, promesas vacuas, y mentiras, me enseñaste a dejarte de amar, a dejarte de apreciar; y aunque pensé que con cada momento que no estabas yo te extrañaba más, en realidad aprendí a despedirme como siempre hiciste tú: sin piedad.

Ya no te amo más. No te espero más. No te deseo más. No te pienso más. No te extraño más. No hay más.

Nunca antes había sentido algo con tanta claridad, y con esta claridad te digo que no te amo, lo dejé de hacer, y no me siento mal, no me arrepiento. Porque por primera vez en mucho tiempo puedo ver que sí quiero compromiso, pero mi corazón siempre supo la verdad: no eres tú con quien debo dar ese paso. Hasta nunca, Cece.

Pd: Puedes decirle a tus amigos que soy una maldita bruja, no me importa ni un poquitito.

Pd 2: Por primera vez me despido de ti sin llorar, en realidad estoy sonriendo.

Pd 3: Ten una linda vida.

Texto por: Arte Jiménez

7 comentarios en “Las cosas que nunca te dije.

  1. Darnos cuenta de que una relación no vale la pena nos hace más fuerte, nos enseña amarnos y a identificar ciertos aspectos débiles en alguna próxima relación.

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  2. Definitivamente me impresionó el coraje con el que fué escrito, deseo esa fuerza para poder desprenderme del hombre que me ha traicionado mi ruptura tiene apenas 8 días pero leer esto me ha dado mucha visión de lo que me estoy liberando ¡saludos!

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