S U P E R N O V A

Si tuviera que hablar de lo nuestro, diría que fue como el sol que se asoma por mi ventana cada mañana, calor en medio de una helada, una sonrisa entre un par de lágrimas; eres, soy, fuimos, pura y mera serendipia. Si tuviera que decirte lo que fuiste para mí, diría que fuiste como una estrella fugaz iluminando de pronto mi vida, la cuestión es que no se en qué momento, en qué instante, pasaste de ser tan solo una estrella fugaz en mi cielo, a ser el universo completo.

Nunca había odiado tanto ser impuntual, hasta que llegué tarde a tu vida, llegué casi en apuros, esperando, deseando, que dejaras atrás el pasado irremediable, que no pensaras en el porvenir, que vieras en mí, lo que hubiera dado por ti. Te atrapé en plena curva, desprevenido; te atrapé entre querer quedarte y querer irte; entre quererme y querer deshacerte de mi; te atrapé pensando en mí, en >ella<, en tus pensamientos, reconociendo que había sido tuya una vez, y que jamás volvería a suceder, porque tan frágil soy como un papalote, que apenas me sueltas, me voy, y no regreso.

En una mañana de verano despertaste, me abrazaste, pensando, deseando, que ese momento fuera eterno, que el reloj se congelara y las 8:00 a.m fuese suficiente por el resto de los días. Quisiste, pero no pudiste, porque para poder, hay que querer, y no lo hiciste, no me quisiste lo suficiente para tener la certeza de que pertencía en tu vida, en tu corazón, en tus brazos, en todo momento, fuese bueno o malo.

En una noche miramos el cielo estrellado, pensando, deseando, que todo cambiara, que pudiéramos escapar de la realidad, que el tiempo jamás nos alcanzara en una triste despedida, en la melancolía que provoca el mirar atrás y ver cómo todo cambió. Yo sin ti, y tú sin mí.

Memoricé las líneas que se hacen en tu rostro cuando sonríen, cuando pronuncian mi nombre, me basta y me sobra, te suelto poco a poco, después de saborear por última vez tus labios. Eres libre, ojalá descubras que vales la pena, la alegría, que eres de esas personas por las que se da la vida, ojalá. Pero con el poder del adiós, se destruyeron las galaxias, causó una explosión, se consuma esta historia, se consuma mi universo, aquí te acabas tú.

Texto de Arte Jiménez

Fotografía de: Florian Weiler
No realices plagio, se original

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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