Las cosas que pensé cuando dejé de extrañarte.

A veces es gracioso recordar cómo sucedieron ciertas cosas como cuando en la secundaria lloraba amargamente por romper una relación creyendo que jamás podría sentir algo similar. Luego, en la preparatoria, me aferré a un capricho que confundí con amor, convirtiéndome en una persona irreconocible. En la universidad, después de haber hecho y deshecho lo que era debido, logré alcanzar la madurez para decir: «Te quiero, pero reconozco que no soy tu felicidad, ni estamos hechos el uno para el otro»…

En realidad ahora me doy cuenta que, a todas las personas que estuvieron a mi lado las quise de manera muy distinta, y que, aunque en el momento de terminar sentía que mi corazón se me salía por la boca, dentro de mí no morían las ganas de volverlo a intentar, y no necesariamente el estar con alguien, sino volverme a darme una oportunidad de crecer y aprender.

Ahora que han pasado los años y veo todo con otra perspectiva, me doy cuenta de lo liberador que es estar en paz con que somos seres humanos y, aunque tuve experiencias realmente amargas, o personas que no quisiera volver a ver, he cambiado y evolucionado como para decir: «Qué bueno es verles felices», mientras me entero que mi ex por fin se enamoró profundamente. Es ahí justo cuando sabes que el pasado te sentó bien, y que todo lo que lloraste se ha retribuido en cimientos fuertes al ser una persona libre de amar a quien quiera.

Es loco recordar cuando extrañaba mucho a mi ex, y escribía como si me hubieran abierto el pecho, en aquel entonces podía jurar que nunca podría escribir igual, que estar expuesta hasta las entrañas me haría más vulnerable y, ahogaría todas mis palabras con un dolor que, solo me estaba ayudando a dejar atrás lo vivido y prepararme para la siguiente etapa de mi vida. Y es aún más loco pensar que después de un año y medio estaría en una cita romántica con el hombre con el que quiero pasar el resto de mis días.

Es así, la vida no pone a nadie ni nada en el camino al azar. Ahora sé que estoy en el punto correcto al sentir paz de saber que no fui la catarsis de nadie, ni el primer amor, ni el gran amor, estoy en paz sabiendo que mis falsas expectativas respecto al amor, son tema del pasado. Ahora sé que un matrimonio es más profundo que las cenas románticas, las ceremonias elegantes, o los paseos nocturnos.

A esos amores del pasado, solo puedo darles las gracias porque fueron mi escuela, la raíz de mi sabiduría al dar un consejo a mi amiga cuya relación es disfuncional, e incluso por inspirar algunos de mis mejores escritos. Solo puedo desearles la misma felicidad que yo siento ahora que me quiero, y quiero inteligentemente a las personas que me rodean. Y ahora, que ya no les extraño, solo espero que encuentren paz en su interior, que las heridas cierren, y que, ojalá yo haya podido dejarles una lección.

Lecciones como dejar los ataques de celos, dejar los juegos, dejar cualquier relación en donde no les valoren, que no pierdan a otra persona para saber lo que tienen. Mientras, jamás pensé decir esto pero, qué bueno saber que están bien.

Texto de Arte Jiménez

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