No olvides perdonarte a ti misma.

Hemos pedido perdón, y hemos sido perdonadas; nos han pedido perdón y, hemos perdonado; dentro de esta dinámica del perdón pensamos que existen solo dos partes involucradas, pero olvidamos que estamos nosotras mismas, nuestras expectativas, sentimientos, emociones, pensamientos, y eso mismo, pero de la otra persona.

Cuando se trata de relaciones sentimentales, cada una tiene motivos distintos por los cuales se termina, pero cuando se trata de una decepción de alguien más hacia nosotros, tenemos que sí, perdonar a quien nos falló, pero también tenemos que perdonarnos a nosotras mismas.

En algún punto de mi vida tuve una ruptura definitiva después de años intentando mantener una relación que simplemente me consumía toda la energía. Cuando por fin comprendí que yo había permitido que la otra persona trasgrediera mis propios límites, me enojé mucho conmigo por no haber aprendido a darme mi propio lugar antes. Con el tiempo entendí que no servía de nada castigarme por las decisiones del pasado, porque una mala experiencia solo sirve para poder darnos cuenta de lo que está mal y debemos quitar de nuestro camino para avanzar al siguiente nivel.

Yo no podía seguir adelante si seguía castigándome, así que, tuve que sentarme a pedirme perdón por todas las veces que me hablé mal; no solamente cuando se trata de una ruptura existen cosas que debemos perdonarnos, sino cuando nos tratamos mal, en esos días en los que nada nos sale bien y nos decimos que no somos nada, que no vamos a llegar a ningún lado, torturándonos con la ansiedad en las manos.

Aprender a comunicarnos con nosotras (os) mismas (os) es un desafío grande, hay que hacerlo poco a poco, a medirlo, a motivarlo, a hacerlo crecer. Generalmente somos excelentes en mantener conversaciones con otras personas cuando nos vemos en la necesidad de hacerlo, pero resulta sumamente difícil hacerlo con nuestro interior.

Para mejorar la relación y percepción sobre nosotras (os) mismas (os), es importante pedirnos perdón por no saber responder antes, por dejar el tiempo sin atender nuestras verdaderas necesidades, desde las físicas, emocionales, incluso laborales; por poner en riesgo nuestra integridad, nuestro amor propio, nuestra estructura; por no saber renunciar a conductas propias y ajenas, que no hacían más que hacernos sentir como un pedazo de mierda; por hacer prioridad otras cosas y a otras personas, en vez de a nosotras (os).

Es complicado y un choque a veces aceptar que nos equivocamos, que a veces quienes ocasionamos el sufrimiento somos nosotras (os), que existe un porcentaje de culpa, pero que como todo, se puede cambiar. Empezando por identificar esas actitudes y/o hábitos que sabemos que son malos que solo está en nuestro poder cambiar. Un ejemplo: no estamos logrando nuestros objetivos, ¿Qué podemos cambiar para lograrlo? ¿Qué acciones afectan ese plan?

No sucede de la noche a la mañana, y parte de esto es aprender a tenerte paciencia, a saber que tienes tu propio ritmo, y que el hecho de que otras personas alcancen cierto punto antes que tú, no quiere decir que tú no puedas hacerlo, solo se trata de trabajar contigo. Los diálogos que establecemos con nuestro interior son igual de importantes que cuando hablamos con alguien externo sobre algo que nos hizo daño, debemos decirnos:

«Oye, perdón, no eres una inútil, no eres incapaz, tú eres poderosa, perdón por subestimarte, tú tienes el control, tú eres capaz, inteligente, fuerte, y valiente»… ¿No te ha pasado que repartes palabras lindas entre amigas y amigos, pero tú no te hablas así?

Pídete perdón, acepta esa parte que no está siendo benévola para ti ni tu evolución; cuando lo aceptes, te darás cuenta que tienes demasiado por ofrecer y que el único freno que tienes, eres tú minimizando tus propios sentimientos, aspiraciones, objetivos, ideales.

Mira el espejo, si no cuidas la relación con esa persona con la que pasaras el resto de tu vida, vivirás en dolor, pena, estancamiento. Perdónate, abrázate, y aplaude cada paso que das, sea grande o chico.

Texto de Arte Jiménez

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Fotografía de averie woodard en Unsplash

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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