¡¿Qué ca#$%&*os es el amor?!

No siento la fuerza para levantarme de la cama, el día está soleado pero mi interior está nublado; llevo conmigo el peso de mi propia tristeza y la angustia por no saber nada del futuro. No obstante, al estirarme antes de levantarme y sentir el calor de la persona que amo, aquella angustia se adormece,…

No siento la fuerza para levantarme de la cama, el día está soleado pero mi interior está nublado; llevo conmigo el peso de mi propia tristeza y la angustia por no saber nada del futuro. No obstante, al estirarme antes de levantarme y sentir el calor de la persona que amo, aquella angustia se adormece, casi como penicilina, manda a dormir mis temores. Son esos instantes tan fugaces en los que me doy cuenta que toda mi vida había escuchado hablar mucho de amor, incluso yo hablé sobre ello, pero no tenía ni la más remota idea en realidad de lo que vive entre esas cuatro letras.

Nunca había estado a punto de cumplir 30 años, ni había vivido la pérdida de personas sumamente importantes en un plazo de 6 meses, tampoco había tenido que mantenerme de pie mientras perdía el equilibrio porque al ser adulta, el mundo sigue, y nadie se detiene a pensar en el dolor que llevas contigo. Tienes que apresurarte a reponerte porque tienes cuentas que pagar. Tal vez es por eso que digo que no tenía ni idea de lo que era amor hasta que me pasaron este último par de años. He decidido actualizar mi opinión sobre el amor de la misma forma en que la vida decidió actualizar mi umbral del dolor.

¡¿Qué carajos es el amor?!

Déjame te comparto una de mis teorías: El amor se va a ver distinto dependiendo de la etapa en la que estés; no es bueno ni malo, simplemente es parte de la experiencia humana. Puede pasarte, como a mí, que te enamores de uno de tus amigos más cercanos y pienses que quieres todo con esa persona, que jures que eso es amor porque ese es el parámetro que tienes hasta el momento. Sin embargo, yo que ya lo viví y que considero que he sentido amor intensamente por otras personas, quiero compartirte una perspectiva para que, no sé, tal vez definas mejor lo que es amor para ti antes de apresurarte a asegurar que nunca más volverás a amar después de haberlo dado todo.

Si continuamos definiendo al amor dentro de los parámetros externos, como lo que vemos en Tik Tok o YouTube, estamos jodidas; ¿cuántas veces no te ha pasado que scrolleando por redes sociales te atrapas a ti misma deseando que tu pareja te de algo que viste que es trend? Vamos resumiendo al amor a lo que creemos que es, pero para tenerlo, en esencia, es necesario y urgente el reconocimiento de nuestra humanidad. Por ejemplo, cuando yo me mudé con mi esposo, no sabía lo que nos esperaba: Adaptarnos, hacer acuerdos, tener conversaciones incómodas, abrazar nuestra vulnerabilidad, dejar de ver lo que éramos porque a partir de la primera noche, venía una nueva versión de nosotros mismos. No es que yo fuera a amarlo menos o él fuera a amarme menos, pero ver a las personas en su versión más cruda, honesta, sin retoque a la realidad, no es un desafío que todo mundo atraviesa triunfante.

Cuando me diagnosticaron con depresión, ansiedad y disautonomía, no fui la mejor versión que ha existido de mí, mi esposo tuvo que lidiar con ese proceso; pacientemente me llevó de la mano cuando lo necesitaba y me soltaba en momentos en donde yo anhelaba un espacio. Nos dijimos verdades dolorosas uno sobre el otro y enfrentamos la realidad de este mundo… No es fácil vivir, no es sencillo amar, porque al principio hay magia, después se vuelve una elección. Es fácil encontrar quien te desee, quien te diga que te ves bien, o que eres lo máximo, ¿sabes qué es complicado? Sostenerlo. El tiempo pasa y con él morimos y revivimos muchas veces, nadie es la misma persona que era hace cinco años; una pareja muere y revive todo el tiempo, no es necesario quedarse si no se desea, es vital saber que, el amor no es romance, flores, rosas, citas, regalos, es una amistad que prioriza la realidad de dos seres humanos y la comparten, es verse evolucionar y respetar lo que se es en tiempo presente.

Quiero romper con la idea que tiene tanta gente en su mente respecto al amor, porque hace mucho daño tener expectativas, tantas imágenes e ideas de cómo se debería sentir o ver una relación, que dejamos poco espacio a lo auténtico de explorar nuestro propio camino como dos personas que se aman y están descifrando su paso por este mundo. Sigue siendo amor aunque el principio de una vida juntos no sea exactamente la definición de la palabra «encantador»; sigue siendo amor si de pronto el deseo se toma un descanso y tienes que priorizar otras cosas en tu vida; sigue siendo amor si de pronto todo te abruma y te cuestionas si van por buen camino. El amor no es dulce, es un llano en donde se vive el frío, el calor, se montan fiestas, se viven noches de penumbra, te deshaces en pedazos y el viento trae nuevos aromas; sigue siendo amor incluso cuando hay diferencias.

Si deseas encontrar el amor, debes tener la disposición de encontrarte en las circunstancias menos pensadas y deseadas, porque sin incomodidad, nunca sabríamos si amamos realmente. Es muy fácil decir que amamos a alguien cuando nunca hemos visto que tiene un mal día, que la vida le golpea con dureza o que su bienestar tambalea. Es casi resbaladizo un «te amo» cuando no sabes los miedos que persiguen a alguien o el perdón que siempre esperó, o que nunca dio.

A lo que voy es que el amor no nada más es esa emoción inicial con la que los motores se encienden y todo parece posible; cuando algo es verdadero puede llegar a espantarnos que tiene una cara que de primer vistazo, puede parecernos fea, difícil, no sabemos si podremos estar a la altura de ser y estar para alguien cuando nada este a favor y todo parezca estar en contra; para esa cara casi tenebrosa, no hay excusas ni escapatoria, cuando se manifiesta, queda muy claro con quien sí, con quien no, con quien nunca. A lo largo de tu vida conocerás a muchas personas, cada una dejará una lección, recuerdos, pero el tiempo te revelará que, aunque en cada etapa de nuestra vida el amor se ve o siente distinto y de cierto modo es verdadero, –porque tu corazón lo siente en cada rincón–, hay algo que define todo: Quien no le teme a tu oscuridad, sino que te enseña a ver la luz interior que llevas contigo, es irremplazable.

Te aseguro que muchas personas van a verte pasar por la calle y van a pensar que eres atractiva, que tienes bonitos ojos, van a halagar tu inteligencia, van a abrirte la puerta del restaurante, pero muy pocas personas van a decirte lo que necesitas y debes escuchar; van a señalarte tus errores con honestidad y serenidad; van a acompañarte cuando sientas que nada vale la pena; van a verte hundida y van a navegar contigo a través del oleaje previo a un tsunami.

Yo sé que todo tiene límites, que nadie es centro de rehabilitación de las personas y que, justamente, saber soltar a las personas es parte del amor que nos debemos a nosotras mismas. Sin embargo, –y ya para cerrar–, me gusta creer que al menos alguna vez en nuestra vida podremos sentir que merecemos ser amadas a pesar de esos aspectos que sentimos que son defectos que vienen desde la fabricación; es bonito saber que hay quien pueda escuchar los gritos, el llanto, y no juzgue ni tampoco quiera ser el colchón sobre el cual descanse nuestro cuerpo, pero sí un hombro en el que nuestros pensamientos más pesados pueden descansar. Me gusta pensar que todo mundo tenemos la capacidad de acompañar, de convertirnos en cómplices, de llevar en nuestro interior los secretos y la intimidad compartida en los momentos más dolorosos, porque entonces quiere decir que, aunque el mundo parezca estar acabado y tenga fecha de caducidad, el amor que surge entre cuatro ojos que se observan en la oscuridad, puede ayudarnos a hacer nuestro viaje en este planeta algo más llevadero y placentero.

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