#SegurasNoValientes: La lucha detrás de mi alopecia, y bulimia, con Ana Ramírez.

Lo que pueden ver y decir los demás: Una mujer «enferma», gorda que no se quiere y que se muestra sin pensar la incomodidad que le puede causar a la gente.
Lo que yo veo y siento: Una mujer valiente que decidió ser feliz , vivir y aceptarse sin peluca. Porque desde muy pequeña sintió que tratar de agradarle a otros era traicionarse a sí misma.

Empiezo con esto porque una cosa es la que vemos desde afuera y otra cómo lo vivimos desde adentro. Y esta no es una historia donde te voy a contar lo peor de mi vida porque no me gusta victimizarme ni sentir lástima. Porque tengo 26 años aun lidiando con personas que quieren esto y de mi parte no lo encuentran.

Desde muy pequeña, entre los 3 y 6 meses de nacida, perdí todo mi cabello; fue entonces que mis padres hicieron todo lo posible para que naciera y yo fuese una «niña normal » en este tiempo obviamente sufrí por las cosas que hacían y decían los adultos y niños, pero mi familia nunca me dejó sola y me hicieron ver el lado positivo de ser diferente.

Me diagnosticaron alopecia areata universal, una enfermedad autoinmune que afecta al folículo piloso causando calvicie o pérdida del cabello total. Recuerdo que les dije a mis padres que ya no quería sufrir con más tratamientos, que yo quería ser así y que, el cabello no me hacía falta. En ello agrego lo que mi mama siempre me dice, que es que ella le pidió a Dios una bebé calva y, ¡Se la dio! Estaba segura de mí y simplemente quería vivir una vida feliz. 

Mi peso también fue un problema y tuve que volver al médico para tratarlo pero ninguna de las veces que fui encontré la solución, me atrevo a decir que incluso empeoró mi conducta y tuve bulimia. Llegué a un momento en donde no podía con la carga del peso y del pelo. Pero afortunadamente decidí tomar valor para recuperar lo que era y, lo que quería; sabía que toda la inseguridad había sido generada por lo que otras personas decían de mí o cómo me trataban, hasta que entendí que yo no vivía para ellos.

Yo tenía que vivir para mí y así como de muy pequeña logré sacar la mejor actitud para todos los comentarios por no tener pelo, ¿Por qué no lo iba a tener estando un poco más grande? Me perdoné por todo lo malo, agradecí a cada parte de mi cuerpo porque me tenía sana, me amé y, acepté. Desde ese momento todo ha llegado a su tiempo, empecé a lograr cosas que veía imposibles. Me sentía inspirada. Cosas buenas llegaron y cosas no tanto también, pero que me han fortalecido por completo.

 
Si me preguntas qué haría si en estos momentos me naciera cabello mi respuesta es que me raparía. Llegué a la conclusión – a través de la aceptación -, de que esta calva soy yo, que no me veo con cabello. Dejé de mirarme a través del reflejo del espejo de las demás, para solo concentrarme en verme a mí, a través del mío.

Esta parte es en la que te digo: Si yo pude hacerlo siendo calva y gorda, en una sociedad donde una mujer es mujer por su cabello, ¿porque tú no puedes hacerlo? Mírate en un espejo, confía, acepta y agradece porque te tienes y no aceptes menos de los demás. Recuerda siempre vivir para ti y para ser feliz.

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