Sexperiencias: Compré mi primer juguete sexual, y esto aprendí.

Hace unos días hice una encuesta a través del Instagram de Mujereología, “¿Te has autoexplorado?”, pregunté, y a las mujeres que habían respondido que no, les pedí que me hablaran sobre los motivos por los cuales no lo han hecho, me sorprendió que la mayoría hablaban sobre vergüenza, que no sabían cómo hacerlo, y que además se les había enseñado que eso estaba mal. Por unos años me había olvidado de la cantidad de tabúes y desinformación que aun albergan la vida de muchas mujeres, y que realmente me gustaría romper por el simple hecho de que, una sexualidad bien explorada nos regala, de una forma, libertad. 

Sé lo que es estar en ese punto en donde no sabes ni cómo empezar, ni cómo hacerle, ni cómo romper con los miedos e inseguridades alrededor de la masturbación, y yo mentiría en grandes proporciones diciendo que existe un método infalible para lograrlo, porque lo cierto es que cada cabeza es un mundo, y cada cuerpo es un universo. En lo que no mentiré es en lo siguiente: Si las mujeres no hubiéramos nacido para experimentar placer, no hubiéramos nacido con clítoris; su única función es brindarnos esa explosión en donde nuestros sentidos, y latidos se funden para regalarnos destellos de estrellas, y un portal a un mundo completamente nuevo en donde podemos explorarnos sin temor. 

Pido un juguete en línea, sé por todo lo que he leído e investigado en 4 años, que para comenzar, lo mejor es un juguete que no vaya por dentro de la vagina, sino que estimule mis zonas erógenas como el cuello, los pezones, muslos; y que a la vez pueda estimular mis labios externos, e internos, para después pasar de manera suave al clítoris. Sin prisas. El empaque es discreto, nadie podría saberlo, ni adivinarlo, y además trae consigo una maravillosa guía sobre cómo usarlo. Su textura es suave como aterciopelada, pero firme, y es incluso un poco más chico que mi mano. Su forma es como la de una bala. Muero por probarlo pero sé que para hacerlo tengo que crear la atmósfera correcta: nada de distracciones, yo misma, yo sola, yo poniendo atención a las respuesta que da mi cuerpo con cada movimiento y vibración.

¿Cómo sé lo que me excita? Bueno, es una excelente pregunta. Yo en lo personal he intentado descubrirlo sin ninguna intervención externa, con esto me refiero a pornografía, por ejemplo, porque lo cierto es que quiero comenzar a crear una sexualidad libre de toda imposición, y sé que invariablemente, la pornografía está cargada de deseos, fantasías, y exigencias para el consumo masculino. Prefiero cerrar los ojos e imaginar escenarios, ¿qué hay en ellos? ¿Elementos naturales como agua, calor, naturaleza? ¿Qué lugares realmente me gustaría explorar, un bosque, una playa, un balcón? Y después me dispongo a crear compañía, a imaginármela si así lo deseo. No quiero presionarme a sentir que tengo que hacer ciertas cosas o actuar de ciertas manera para poder excitar a mi pareja, me concentro 100% en lo que YO QUIERO. 

Para crear la atmósfera correcta creo que es necesario hacerse la pregunta: ¿Cómo la quiero pasar conmigo? Y de ahí partir, ¿una copa de vino? ¿una cerveza? ¿después del postre? ¿antes del postre? ¿velas? ¿cobijas suaves? ¿ropa interior? ¿sin ropa? Y luego tenderse en la cama, en la silla, en el camastro, en donde sea que lo hagas y respirar. Si recorres la yema de tus dedos por tu cuerpo, ¿cómo responde? ¿en dónde sientes bien? Puedes intercalar la presión, a veces suave, a veces más fuerte. ¿Qué pasa si piensas en la persona que te gusta? ¿Qué pasa si estás sola en tu imaginación? Como detalle extra puedes añadir texturas, quizá unas plumas, un listón, o encender el vibrador y comenzar a masajear tu cuerpo, al mismo tiempo que piensas en aquello que estimula a tu cuerpo. Algo que también suele pasar, es que, para crear excitación, muchas personas evocan recuerdos de sus encuentros sexuales pasados, lo cual es válido, el punto es encontrar lo que te enciende.

Así fue como yo aprendí a conocerme, a mis estímulos, mis zonas erógenas, además de crear dinámicas propias. Para cuando llegó mi primer juguete sexual sabía dos cosas importantísimas:

  1. Que no tenía que llevar el vibrador directamente al clítoris
  2. Tenía que estar completamente relajada.
  3. Nada ni nadie podía interrumpirme, así que apague las notificaciones del celular.

¿Por qué no es bueno llevar el juguete sexual luego luego al clítoris? Además de que es un elemento y estímulo completamente externos, primero tenemos que descubrir cómo lo recibe nuestro cuerpo en general, por eso la importancia de llevarlo a zonas erógenas. Ahora, dependiendo del juguete sexual y la marca, estos tienen diferentes variaciones, y generalmente tienen un botón para ir intercalando. Es importante explorar cada una de estas para poder averiguar el ritmo y presión que más nos excita; hay algunas que son lentas, otras que son como pulsaciones, otras que son rápidas, y así como puede que nos gusten todas, puede que solo nos guste una, y es válido. 

¿El juguete sexual sustituye a mi pareja? No. Creo que una de las cosas más importantes es crear una sexualidad propia en su totalidad, es decir, que sepamos lo que nos gusta y lo que no, sin temor a seguir explorando. Los juguetes son una herramienta para conocer y explorar nuestro cuerpo. Si lo deseamos, también pueden ser incluidos dentro de la dinámica en pareja, de hecho, para quienes tienen como pareja a un hombre, estos juguetes son útiles para estimular zonas como los testículos, así que todo mundo gana. Creo que lo que lo vuelve interesante es juguetear, agregar algo a nuestro lenguaje sexual tanto pareja, como de manera solitaria. 

La vergüenza es algo que ha sido un instrumento valioso para limitar a las mujeres, en especial, a vivir su sexualidad como les plazca. Esto es machista. Pensar que los hombres en algunas religiones pueden acostarse con quien quieran antes de casarse, pero las mujeres no, es sumamente patriarcal. Pone al hombre como el centro de nuestros deseos y como lo único que puede hacernos saber lo que es el sexo, ¡Error, error, error! Solo nosotras estamos para definirlos. Sí, puede que nuestra crianza tenga estos ejes, pero siempre es bueno cuestionarlos, ¿por qué esa doble moralidad? 

Por otro lado comprendo que muchas sienten pudor, que les da pena con ellas mismas verse en el espejo y poder acariciar cada uno de sus rincones; mi único consejo aquí es que tengan paciencia, no se presionen, vayan día con día, momento con momento, el tiempo eventualmente deshará esa sensación. Lo que sí es que puedes leer libros sobre sexualidad, no necesariamente el kamasutra. De hecho hay una serie documental llamada “Sexo: Explicado” en Netflix que es una puerta abierta a este mundo, la cual te hará aprender sobre tu cuerpo y quizá te anima a conocerlo de frente, sin tabúes, ni pena. 

¿Mi primer juguete sexual? Un 10. Me gustó poder estar conmigo misma. Solía pensar que dicha industria estaba sobrevalorada, pero ahora que la probé puedo constatar que, la sexualidad es un mundo que una nunca se cansa de explorar. 

Ojalá esto haga que te animes.

Este fue el juguete que yo probé:

Texto de Arte Jiménez

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