Caminando de la mano del miedo.

¿Qué pasaría si nos hacemos amigos del miedo en lugar de paralizarnos ante él?

Hay una frase que me encanta de George Addair que dice “Todo lo que siempre haz querido se encuentra detrás del miedo”, está frase la primera vez que la escuche generó un cambio en mi perspectiva acerca del miedo. 

El miedo es una emoción primaria, inevitable de sentir, pero sin embargo, cada vez que este aparece nos hace sentir muy vulnerables. Nos han enseñado que sentir miedo o expresarlo es algo negativo, pero trata de reflexionar por unos segundos, sin miedo es imposible crecer y llegar a dónde queremos estar. 

Siempre detrás del miedo hay algo nuevo que afrontar, solucionar, crear e innovar. Al caminar de la mano de esos miedos, sin dejar que nos paralicen, logramos el crecimiento, ya que detrás de ese miedo están tus metas, tus sueños, detrás de ese miedo está la transformación. 

El miedo puede generar dos tipos de respuesta cuando lo sentimos puede ser lo que nos mueve, literalmente nuestro motor o puede paralizarnos.

Si negamos o evadimos el miedo, tan imposible de no sentir, lo único que hacemos es que se haga más grande, permitiendo que nos controle y que nos paralice.

En cambio, ver el miedo como un motor de crecimiento hace que este sea más tolerable, lograr ver lo que hay detrás del miedo y moverte a pesar de sentirlo es lo que cada vez hace que se haga un poquito más chiquito, que no sea algo más grande que tú, o que tampoco sientas la necesidad de desaparecerlo, si no al contrario, saber que detrás del miedo se encuentra la vida que tanto anhelas vivir. 

Cómo seres humanos siempre vamos a sentir miedo, es una señal de que estás haciendo algo importante en tu vida, miedo por crear algo nuevo, por innovar, por ser auténtica, por exponer tu opinión, miedo a enfrentarte a nuevas situaciones, miedo a a lo nuevo, a lo que no conoces, miedo al rechazo, miedo al abandono, miedo a enamorarte, miedo a tocar alguna herida, todos estos siempre aparecen cuando alguna situación nos confronta con ellos y puedes paralizarte, evadirlo y quedarte en el mismo lugar, o puedes caminar de su mano, moverte y crecer, arriesgándote junto a él. 

Si comenzamos a ver el miedo como una señal de que tenemos que crecer, que nos tenemos que mover de dónde estamos, abrimos muchas puertas a nuevas oportunidades, a nuestros sueños y te darás cuenta que en verdad, todo lo que siempre haz querido se encuentra detrás del miedo. 

El miedo como nuestro motor nos permite crear, transformarnos, crecer, superarnos y alcanzar nuestras metas. Sin embargo, para que ese miedo pueda ser nuestro amigo antes tenemos que permitirnos sentirlo, ser vulnerables, aceptarlo y agarrarlo de la mano para que nos acompañe en el camino hacia el crecimiento personal. 

Recuerda siempre, el miedo es un recordatorio de que no eres estático, que tienes que buscar moverte, que a veces antes de alcanzar todo eso que quieres vas a sentir mucho miedo y vas sentirte vulnerable.

Por lo tanto, te invito a aceptar esa vulnerabilidad, para que el miedo sea lo que te mueve a escoger el camino que te llevará a tus sueños y no el camino de la comodidad, porque alcanzar nuestras metas, objetivos y llegar a dónde queremos suele estar acompañado de incomodidad, tenemos que salir de nuestra zona de confort, pero siempre vale la pena, ya que detrás de está, se encuentra una mejor versión de ti. 

Naomi Muzinek 

psicoterapia@naomimuzinek.com

Instagram: @naomimuzi

Fotos: Maud Chalard

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