¿Evitas el conflicto todo el tiempo?

A lo largo del tiempo  he observado que algo que hacemos casi automáticamente todos, es evitar  entrar en  conflicto, tanto con nosotros mismos pero sobretodo al relacionarnos con  los demás.   La razón de esto es muy clara, le huimos a todo lo que nos haga sentir mal o lo que pudiera hacernos perder, además de que nos es muy importante ser queridos y pertenecer.

Sin embargo es  una  manera de protegernos que si  la usamos  todo el tiempo, termina por volverse ineficaz , ya que  evitar el conflicto no necesariamente  lo hace desaparecer.

¿Por qué evitamos entrar en conflicto con los demás?

Porque le tenemos mucho miedo a nuestra propia agresión, desde que somos  niños nos enseñan que si queremos vivir en sociedad y ser aceptados debemos aprender a regular nuestras emociones frente a los demás. Si a esto le sumamos que nuestra cultura mexicana está basada en una forma de relacionarnos bajo la premisa de la amabilidad, terminamos siendo personas  incapaces de expresar o enfrentar lo que está  sucediendo, porque hemos visto que perderemos esa aceptación.

En parte, la mitad de este argumento es muy cierto por eso se educa desde la infancia, no podemos ir por la vida descargando todo lo que sentimos sobre los demás, porque realmente acabaremos solos, sin embargo la segunda parte del argumento no es del todo cierto ¿Qué pasa cuando reprimimos  o no comunicamos  lo que sentimos con tal de supuestamente estar en armonía?

Lo que sucede es que nos perdemos a nosotros mismos, ya que dejamos de  lado lo que necesitamos o lo que sentimos  y  terminamos por entablar relaciones que no son del todo reales,  debido a que están basadas únicamente en una imagen positiva, cuando todos somos seres con aspectos positivos  y negativos, y quien realmente nos quiera tendrá en cuenta esas dos posibilidades.

La falta de comunicación es la forma por excelencia  de evitar el conflicto, sin embargo acabamos sumergidos en el, ya que al suponer lo que piensa el otro y el otro al no saber lo que pensamos, generamos la mayor de las veces en un gran malentendido es decir en un conflicto.

Esto suele ser una de las principales causas de los problemas  de pareja, pero también afecta las amistades y las relaciones laborales, porque creemos que si lo hablamos las cosas se  saldrán de control cuando normalmente pasa  lo contrario, se resuelven, aunque sea  para saber en dónde estamos parados.

Entendemos  la agresión como mala, sin embargo  no es buena ni mala, es un elemento que tenemos todos los seres humanos  y también los animales porque es necesaria para la vida;  una cierta cantidad  la utilizamos para llevar a cabo la sexualidad, para educar, para poner límites, para conseguir un trabajo y para defendernos. La ausencia de agresión la podemos  observarla fácilmente en la pasividad, algo que también puede llegar a ser negativo y que muchas veces termina por expresarse con  el famoso pasivo-agresivo, porque de todas formas la agresión  ahí  está.

Esto es lo que nos hace creer que la agresión  son  solo los golpes o  los insultos cuando tiene muchas formas de expresión y  diferentes niveles,  se trata de un tema de cantidad  donde tanto la ausencia como el exceso son  malos.

Por lo que al ser una  parte de  nosotros siempre  tendrá una descarga  y la forma mas adecuada de  hacerlo  como personas civilizadas , será enfrentar  y hablar de lo que necesitamos o nos molesta , sino terminaremos descargándonos contra nosotros mismos  o contra los demás como no queríamos hacerlo.

Cecilia Alcocer – Sígueme en Instagram Psicoterapeuta Psicoanalitica

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