Nadie se merece tu paz mental.

Solemos creer que somos una caridad y que nuestras emociones y tiempo se tienen que repartir a quien sea, como sea.

Nos han hecho creer que tenemos que darle el 100% de nosotros y nuestra mejor cara a las personas, incluso cuando éstas no aportan lo mejor de si a nuestras vidas y aun así, muchas veces dejamos pasar por encima nuestras necesidades creyendo que algún día te compensaran tus malos ratos.

Y no, no es así. Tener que quedar bien con todos, dar lo mejor de sí, ser parte de situaciones o momentos con los que no te sientes bien, sacrificar tu paz mental y vivir encarcelada en emociones aflictivas y personas negativas no es una experiencia de aprendizaje, si no más bien un proceso de drenaje.

Drenaje emocional e incluso físico. ¿Alguna vez has sentido ese nudo en el estómago después de haber estado con alguien? O ¿te has sentido preocupado con dolor de cabeza por tan solo pensar en vivir en conflicto? ¡Eso no es sano! y no solo afecta tu mente, sino que también tu cuerpo.

Hay personas y/o situaciones que no son sanas, que no son positivas y que son súper tóxicas en tu vida y en tus planes. Eliminemos este tabú: Pensar en ti y en tu bienestar no te hace ser egoísta.

Parte de ser asertivos es saber decir «no» y saber poner límites sanos en tu vida, es cierto, no siempre serán los mejores escenarios pero es un comienzo para que vivas en mayor tranquilidad. Quizá esto te aleje un poco de ciertas personas, pero tal vez con el tiempo puedas sanar.

Recuerda, nadie ni nada merece tu paz mental.

Por: Sofia Salame

Fotos de: Nicole Ashley Photography

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