No existen las «morritas básicas», existen puras morritas felices.

Hablar sobre este tema me resulta muy anecdótico, tengo cientos de experiencias que puedo usar como ejemplo, pero primero viene el cuestionamiento… ¿Por qué descalificamos a otras por los gustos que tienen? Quizá es porque aún no entendemos que lo que nos hace feliz en nuestra individualidad, no es una regla, es un goce personal, y eso no nos hace ni menos ni más.

Hace unos años caí en este rollo de creer que los gustos musicales eran muy importantes para poder darnos cuenta cómo era una persona, si «intelectual», o «ignorante», porque obviamente no era lo mismo escuchar a Stevie Nicks, que a Becky G sin pijama, así como no era lo mismo disfrutar de una comedia romántica de chico conoce a la chica, que ver obra cinematográfica sólida como La chica danesa. Y creo que en parte esto sucedió porque me rodeaba de gente que se creía superior en opinión, así que yo no quería sentirme menos.

Algo que le atribuyo siempre al feminismo, es que este movimiento me liberó, me hizo darme cuenta que cosas superficiales como mis gustos musicales no definían en absoluto la persona que era. Un día podía escuchar rock, música alternativa, folk, pero también podía escuchar la lista pop en donde Ariana Grande, Dua Lipa, o la canción de «Vamos pa’ la playa, pa’ curarte el alma» (aunque no me gusta el remix con Farruko, la verdad), y podía disfrutar de esos cambios aleatorios sin problema. Me di cuenta que era versátil, que podía adaptarme.

Honestamente no disfruto de los artistas que siguen promoviendo la cosificación del cuerpo de la mujer en sus vídeos, ni de las letras misóginas, esto también se lo atribuyo al feminismo, el darme cuenta que había canciones que se meten al subconsciente y normalizan el machismo cuando dicen: «Lo rico que me chingan las venezolanas», 1) Es una figura sumamente popular que podría escribir cosas mejores, 2) Muchas personas, en especial, hombres, ven su perfil como un sinónimo de éxito, entonces, asocian todo lo que hace con tener éxito, y poder. Lo sé quizá piensas que soy una exagerada, pero, es parte de los mensajes que han afectado el crecimiento y mentalidad de generaciones completas.

La deconstrucción es super importante, es un verdadero regalo que nos ofrece el no sentirnos comprometidas a absolutamente nada, ni siquiera a buscar aprobación de otras personas; nos vuelve independientes, pero hay algo que se debe cuidar: No perder el piso. Sí, sabemos que hay contenido, arte, libros, que son piezas mucho más elaboradas, poéticas, humanas, interesantes que otras, pero disfrutar de la cultura pop, ¿Nos hace una basura? No. Aquí pondré como ejemplo a una amiga que muere por RBD (el grupo de la novela), es fan, se muere por su reencuentro, y en algún momento recuerdo que me contó sobre porqué quería que volvieran, algo así como que había marcado su niñez, aunque a mi parecer es contenido que realmente no aporta demasiado, y no pretendo cambiar de parecer, me pregunté: ¿Por qué a estas personas que disfrutan inmensamente de algo, les llamamos «básicas» haciendo gesto de desaprobación?

Hay veces que está justificado, como en las letras y videos misóginos de algunos artistas, cuya visión no comparto en absoluto. Hay otras veces que parece tratarse de un complejo de superioridad. Creo que somos lo que consumimos, y siempre debemos cuidar mantener la congruencia entre lo que predicamos, y lo que somos, pero, ¿Escuchar el último hit de Lizzo realmente me vuelve básica? ¿Me hace ser básica el ver Élite? ¿Me hace básica amar la moda que todo mundo usa? ¿Me hace básica incluso amar las chick flicks por encima de Roma? A mí parecer aquí se trata de hacer creer a la gente que no tienen profundidad, o capacidad para apreciar algo «más allá», pero la verdad es que me encanta Lizzo, Élite aunque es pésima la gocé, amo ver chick flicks, una de mis series favoritas es «Love Sick», y la verdad es que estoy ok con que la gente diga que soy básica, no muero por su aprobación, ni muero por ser una modelo intelectualoide. Quiero ser feliz.

Y creo que deberíamos dejar los prejuicios sobre esas cosas tontas, y dejar que todas disfrutemos de la música, el cine, la moda, el maquillaje, los zapatos, todoooo, tal y cómo nos gusta, tal y como queremos. ¿A qué venimos a esta vida? Pues a gozarla, entonces, ¿Por qué hacer sentir mal a la gente por las cosas que consume cuando cada quien decide qué consumir?

Para mí dejaron de existir las «morritas básicas», porque reconozco que cada una de ellas es feliz con lo que las hace ser felices (ja, ja, ja, redundante, pero sí). Ok, a lo mejor y sí necesitamos educarnos más en más temas, elevar el nivel cultural porque a final de cuentas eso también es una problemática social, pero, ¿Lo que vemos en el ocio? No creo que debamos demandarle a alguien más, debemos sentir la libertad de vivir sin prejuicios, y si somos una generación tan en contra de eso, empecemos por aquí.

Puedes ser una persona rockera, punketa, popera, alternativa, indie, lo que quieras, y sí, puedes combinarlo todo, no debes de elegir un estilo y casarte con la idea de que si decides amar a Slipknot, entonces jamás podrías escuchar a Saint Motel, y si no lo haces, si no te gusta, si no eres así, no juzgues a quien disfruta de otras cosas. Estamos aquí para bailar, cantar, reírnos, gozar, ya bastante tenemos con las normas sociales con las que debemos romper por el simple hecho de ser mujeres, como para que nos hagamos sentir mal por las cosas que nos hacen felices.

Texto de Arte Jiménez

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