Covid-19: No solo es una crisis sanitaria, es una crisis social.

Esta no es una crisis sanitaria, es una crisis social, una crisis de confianza.

Y nuestro error comenzó en el coronavirus era problema de China, que estaba “demasiado lejos” como para llegar acá. 

El problema fue que perdimos la confianza en nuestros líderes e instituciones públicas, que cuando ellos comenzaron a gritar que las cosas no estaban bien no quisimos escuchar, porque ya no confiamos, porque “algo están sacando de todo esto” porque “seguramente es algo político” porque “son los medios que quieren vender”. Y ahí está la verdadera crisis, nosotros como ciudadanos necesitamos volver a confiar, y el sector público volver a ganarse nuestra confianza. 

Pero justo de eso se trata, de reconstruirnos, de volver a plantearnos todo, de ver lo cerca que estamos unos de otros, de darnos cuenta que nuestras acciones diarias hacen eco hasta el otro lado del mundo, que una persona comiendo una sopa en China puede afectar la vida de millones de personas.

Porque el problema rápidamente pasó de ser de China a China e Italia, luego a todo el mundo, y hoy está tocando a la puerta de todos, directa o indirectamente. Y tristemente tuvo que pasar eso para que entendiéramos que si el problema es de ellos, es de todos nosotros -la humanidad-.

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Y no, no es culpa de la globalización, porque si bien es cierto que un virus se propaga mucho más rápido con la movilidad social de hoy en día, las pandemias han existido siempre y se han propagado siempre. 

Así que dejemos la xenofobia y el racismo a un lado y asumamos la lucha, una lucha en donde nos tenemos que unir más que nunca, irónicamente manteniendo la distancia.

Pero entendamos que esa distancia solo es física, pero que nos mantiene unidos, que cerrar fronteras no es unos con otros, sino de la humanidad con el virus, para que ya no se mueva, para que no encuentre a nadie. 

Lo que sí es que esta pandemia va a cambiar muchas cosas, probablemente hasta nuestro comportamiento, vamos a ser una especie de Pavlov, con comportamientos mucho más cautelosos, forzados a cambiar el chip.

Por eso escritores como Yuval Noah Harari están argumentando que la sociedad va a cambiar y filósofos como Slavoj Zizek argumentan un cambio no solo social sino económico, por eso estamos teniendo una oportunidad para cambiar el rumbo. 

Un rumbo para dejar de pensar como una nación, para que nos deje de importar solo nuestro sistema de salud, solo nuestras reservas, porque ya vimos que si Italia tiene un mal sistema de salud afecta a los mexicanos, que si China no controla la pandemia nos afecta también a nosotros, que si uno da un paso, adelanta también al otro y que si uno está sufriendo una crisis sanitaria el otro también. 

Así que hagamos lo que tenemos que hacer, quedarnos en casa, lavarnos las manos, pero también lo otro que tenemos que hacer, aprender a vernos como un colectivo, ayudarnos entre todos, pensar en el bienestar común y no en el propio, porque hay dos virus propagándose, el coronavirus y la falta de empatía.

Por: Jessica Correa

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