A corazón abierto

Siempre. 

Siempre imaginé que me detendría en tiempo. 

Qué todo iba a tener sentido. Que algo iba a rimar, florecer. 

Y sin excusas, habría un cuento de nunca acabar. 

Qué algún día iba a empacar todos mis días y me haría nómada en unos brazos. Sin causas ni defectos. 

Siempre me imaginé ahí en paz, sin esperas impacientes, como un papalote, como imán y como todo lo que te suene bonito.

Siempre me pensé ahí, nunca creí posible, nunca me convencí de poder(nos)

Hoy la distancia se acorto y de alguna forma nos volvimos la coraza de esto. Acorazados en un castillo principal. 

Quedan millones de te quieros, tantas madrugadas, tantas fieles esperas, tantas palabras que a veces no sirven de nada, tanto oasis. Queda tanto. Y aun así te elijo, a corazón abierto. 

Te elijo para congelarte las estrellas en un frasquito. Como para firmarte de pies a cabeza, como para aprehender tus puntos cardinales y como para secuestrarte la vida entera. Te elijo como para mapear nuestros caminos hacia el mismo instante, como para hacernos siempre un punto y seguido. 

Como para hacer de metáforas promesas cumplidas. Como para querernos para bien y para mal para toda la vida. Como para llenarnos el futuro… repararnos con música, fragmentarnos de risa y como para hacernos de puro viento. Te elijo para pretender que todo está bien y como para todo lo que tu mente pueda imaginar. 

Te elijo para estar, a veces vacía, a veces en vacile, a veces de memoria y a veces como el mejor compás que se te haya alineado. Como para que los astros se hagan creyentes y como para que la memoria nos cuente al oído.  

No sé… 

Haz las cuentas y multiplícalo por 2. 

Así, así de tanto te elijo. Para siempre y de todas las formas. 

Te elijo con volumen bajito. 

Con caldo casero. 

Como para ser la última a apagar la luz. Como para hacerme bien creyente. Y como para hablarle a Dios de ti. 

Como para probarte que podemos y que nunca cabría duda. Como para hacer suposiciones y unas cuentas declaraciones. 

Como y con intentos que nos quiten y nos devuelvan la paz. Como para acomodar todo lo que se sentía fuera de lugar y arreglarlo en el lunar de tu pie derecho, en el costado izquierdo.

Te decido: Con todos tus días de calendario. Con centenas de vidas encima. Con momentos de ternura. Y con todo con lo que nunca creí poder quedarme. Sin entendiendo “por ques” solo “por quesís” 

En ruido. En vaivén. En inconsistencia. 

Con malos acentos. 

Con malos encuentros. 

Con imperfecciones. 

Con desencuentros. Te elijo. Sin descuentos. 

Y que sepamos que cuando suceda, seguiremos sucediendo. Sin pausas, sin cuentas regresivas sólo 10 millones de finales alternativos. Te elijo con todo y mi corazón abierto. 

Fotos: Jean-Philippe Lebée

Texto: Sofia Salame

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