Las pequeñas acciones para erradicar la violencia de género.

Otra día, otra marcha. Otro día, otra injusticia. Un ciclo que parece inquebrantable, invisible pero tan visible en las cifras de feminicidios, las más altas en años; cifras que además son tentativas porque muchas veces los cuerpos desaparecen, y nunca son encontrados, así como los casos que no son reportados ni reclamados.

Además existen los casos de mujeres que han sufrido violación que jamás denunciarán o, no lo han hecho hasta ahora por un simple hecho: Las tachan de mentirosas, busca fama, y les preguntan, antes que nada, que, porqué no denunciaron antes. Hay mujeres que no quieren someterse a ello y por eso, viven en silencio, por el miedo, y la indiferencia.

Si bien es un cambio urgente, pero que requiere unión, y muchas cosas por dejar de lado, absorber otras, y cuestionar otras tantas, existen acciones que están dentro de nuestra rutina que, pueden beneficiar a ese cambio que tanto queremos.

  1. Cambiar expresiones o lenguaje despectivo.

Muchas veces hemos demeritado a otras mujeres diciendo cosas como: «Es que es una zorra», criticando su vestimenta, su forma de ser, o incluso solo de pensar. Este tipo de conductas conducen a violencia verbal innecesaria. Cambiemos una crítica destructiva por comentarios constructivos, apoyo, y aprender a respetar las decisiones de las demás mujeres.

2. Incluir talleres y conferencias sobre violencia de género dentro de escuelas y empresas.

Al ser un tema social que nos atañe a todas y todos, es importante que tengamos información y reflexión en conjunto. Es importante ofrecer crecimiento personal a quienes integran nuestras empresas, como las escuelas, en ambos sectores se forja la gente que hace que el país siga y tenga futuro. ¿Qué mejor manera que ofreciéndoles herramientas que de igual manera puedan compartir en casa o círculos cercanos?

3. Leer sobre feminismo.

Criticar el movimiento es muy fácil, sin embargo, lleva existiendo siglos y, ha tenido un largo camino con diferentes olas, cada una de ellas ha podido erradicar la violencia de género y ha promovido derechos como el de estudiar, votar, viajar, vestirse como deseen las mujeres, poder ascender a posiciones de poder en empresas y en la política. De no ser por ellas, no tendríamos acceso a la libre expresión si quiera.

4. Apoyar los negocios creados por mujeres.

No queremos dominar el mundo, pero sí queremos abrir terreno en donde la demanda exista no por género, sino por la calidad de los productos o servicios. Está comprobado que en México existe una gran brecha salarial, por lo tanto, el poder adquisitivo de la mujer es mucho menor, la buena noticia ante todo esto, es que creando redes de apoyo y soporte, podemos impulsar a emprendedoras.

5. Cuestionar comportamientos machistas.

¿Alguna vez tus amigos y amigas han sido parte de divulgar fotos o vídeos privados de alguien? Cuestiónalo, y reprueba el acto. ¿Escuchas a algún compañero expresarse de manera vulgar de una mujer? Señala el acto y sus palabras. Pregúntale porque piensa eso, cuestiónalo todo, háblale sobre el respeto, la integridad, la doble moral, y sobre los prejuicios alrededor de la mujer.

6. Dejar de culpar a la víctima.

A nadie le gusta ganar fama por denunciar una hecho traumatizante, el cual te lastima de por vida, como lo es una violación. ¿Por qué no educamos a la sociedad a no violar, a que eso es reprobable, en vez de estar preguntando en dónde andaban, cómo iban vestidas? Todas deberíamos sentirnos con la libertad de andar en donde sea sin miedo, de lo contrario, no es vida, es una prisión acondicionada.

7. Lo más importante: Empezar por nosotras (os) mismas (os).

Cuesta trabajo pero, no es imposible deshacernos de patrones que solo afectan a la sociedad; nosotros como parte de ella, debemos poner en cuestión nuestros propios prejuicios, pensamientos, y conductas. De este modo, nuestras acciones serán replicadas por más y más personas, al punto en que se trate de un efecto mariposa.

Erradicar la violencia de género empieza por las pequeñas cosas que han logrado impactar en grandes proporciones al mundo, al punto de normalizarlas. Si bien no podemos cambiar el modo en que todo el mundo se conduce, sí tenemos en nuestro poder ser influenciadores del cambio, podemos motivar al resto a pensar distinto, y ser más respetuosos.

Imagen de Michelle Ding en Unsplash

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