Cómo enamorándome aprendí a amarme a mí.

Aprendí a amarme a conciencia antes de conocerlo, entonces para cuando nos topamos, no sé si por destino, casualidad o qué se yo, conectamos muy bien. Yo creo que vamos atrayendo a gente como nosotros y él desde el principio fue tan bonito.

Pero bonito, él contaba de la vida y de lo bello que es tomar los momentos cuando están pasando, me decía cómo el amor tenía que ser libre y cómo desde él puedes construir grandes cosas, me contaba de los sueños que tenía y las ganas que le daba construirlos con alguien como yo.

Sí. Sí. Alguien como yo. Dentro de la plática de más de 3 horas esa fue la frase que quedó resonando en mi mente y que ahora está casi tatuada. Porque yo siempre he sido de las personas que le dan vueltas a las cosas, yo pienso y re-pienso las veces que crea necesarias (a veces de más).

En fin, esa vez no fue la excepción, me quedé pensando en ¿cómo es alguien como yo? Porque claro, ante mis ojos eso es casi obvio.

Yo sabía mis atributos, de qué pie cojeaba, lo que podría mejorar y lo que ya había aceptado nunca iba a ser, y así me quería, pero él, ¿él me veía igual?

Poco a poco comenzamos a conocernos más y tuve la confianza de preguntarle ¿a qué te refieres con “alguien como yo”? Y él me comenzó a nombrar un sinnúmero de atributos que, para mí, no me iban, eran de otra persona una que él había idealizado, y solo pensaba, “este hombre está muy enamorado, cuando vea que no soy todo eso se va a desilusionar.”  Y la verdad es que yo no soy de las que finge ser alguien más para agradar ni para recibir amor, entonces dejé que el tiempo tomara su curso y que él viera mi verdadero yo, así podría decidir si le gustaba, la real, no la que él se imaginaba.

Pasaron los meses y me seguía diciendo las mismas cosas, enumerando esos atributos que para mí, no cuadraban conmigo, y preocupada porque según yo, él no me veía como realmente era, le dije creo que estás equivocado conmigo, quiero que me veas de verdad, con defectos y todo y me contestó: “yo sé tus defectos, los veo y los acepto, y te quiero igual, pero también es que yo te veo con mis ojos, tú te has creado una historia en tu mente, un significado propio, pero eso no quiere decir que no tengas todo esto que te estoy diciendo, solamente que por ahora no lo ves porque no te he enseñado a verlo, quiero que te veas desde mis ojos y quiero que me enseñes a verme desde los tuyos”.

¿Y saben qué? Tenía razón, es esencial vernos desde los ojos del otro, ampliar nuestra visión hasta de nosotros mismos, y aprender a reconocernos desde nuevas perspectivas, a aceptar miradas bonitas, reales y cambiarnos el significado de vez en cuando.

Ahora después de unos años, he entendido el mundo desde sus ojos, y él desde los míos, he aprendido a hablar su idioma, para reconocerlo y reconocerme en él a mí también.  

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Por: Jessica Correa

Fotografías: vía Pinterest

One thought

  1. Hermosa reflexión me ví en tu experiencia, algo así estoy viviendo en la actualidad estoy separada desde hace 3.5 años en proceso de divorcio y empecé a trabajar en mi felicidad y en ese camino Dios me ha hecho coincidir con un hombre maravilloso y el hecho de que te digan tu tienes lo que yo necesito y yo lo que tú necesitas y aprender en el camino me está haciendo muy feliz.

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