Manual para sobrevivir a tu crisis sin pensar que eres una estúpida.

Lo siento, pero en medio de una crisis siempre vas a pensar que eres una estúpida, no hay manera de salir ileso de pensamientos negativos, casi vengativos por parte de tu cabezota inflada de miedo, ansiedad, incertidumbre. Una crisis es creada para aprender a surfear, o ahogarte; aunque no hay decisión correcta porque depende de muchos factores, yo estoy aquí para decirte que todo estará bien.

Yo sé, seguro esperabas una lista concreta, o que te dijera que hay una manera efectiva que funciona en el primer intento, pero eso no existe. Olvida por un momento todas la frases motivacionales que lees en internet, incluyendo las de Mujereologia, las cuales he de confesar que cuando edito algunas, he estado en crisis e incluso llorando, porque nada en esta vida es perfecto, y ya vivo en paz con eso.

Quiero que por un momento pienses en cuando eras niña o niño, eras joven, tenías energía, si querías ser astronauta no parecía imposible, las posibilidades para crear eran infinitas. ¿Te acuerdas de la última vez que te viste en el espejo sin prejuicios? Como cuando te disfrazaste de tu personaje favorito y, lo único que hacías era pensar en jugar, porque la vida en sí, era tu patio de juegos. ¿Te acuerdas de cuando bajabas corriendo a ver los regalos que había dejado Santa Claus o los Reyes Magos? La magia era sencilla, sorprendernos no era fácil, la curiosidad era infinita.

Ahora estás aquí, preguntándote como pagar el préstamo, las deudas, o si en algún punto podrás ganar lo justo como para hacer todos los viajes que deseas… De Groelandia a Grecia, al derecho y al revés. ¿Cómo fue que la misma vida que era tan sencilla se volvió tan complicada? Resultó ser que ser adulto no era lo máximo, que los créditos hipotecarios son una patada en el estómago, y que, en ocasiones extrañas el sazón de casa. Crecer se volvió un reto de supervivencia.

Y aquí va la parte que estabas esperando: ¿CÓMO DEJAR DE ODIAR MI VIDA DE MIERDA? Tanto así que, a veces te preguntas si no es mejor idea irte a la playa a vender cocos. Bueno, todo se resume a la limitante que fue creciendo en nuestro interior conforme crecimos para imaginar, crear, sentir, reír, preguntarnos por cosas, soñar. Entre más grandes, menos capacidad de asociarnos con nuestros sueños.

Conforme crecimos quizá descubrimos que teníamos ciertos talentos, que podíamos bailar, cantar, pintar, actuar, escribir, crear, construir, pero por alguna extraña razón, en un mundo como en el que estamos actualmente, no hay espacio para hacer una lucha por esos dones, por esas cosas para las que realmente nacimos, las que hacemos con facilidad, como si se tratara de dibujar una forma en el aire con los dedos. Crecimos para ganar dinero, para confundir éxito con cuentas bancarias, sueños con obligaciones, trabajo con una porquería.

El mundo nos limitó a creer que solo podíamos ser lo que los adultos quisieran. Porque las plazas de trabajo las ponen ellos, los salarios, y las condiciones también. Y así, la vida que era tu patio de juegos, se convirtió en un limbo con el suficiente espacio como para sembrar dudas y, cosechar miedos. Esperas la quincena, el siguiente fin de semana largo, los bonos, y si te va bien, que el seguro cubra tu fractura.

¿La clave? No dejar de soñar, pero tampoco dejar de hacer. No perder la curiosidad, ni las ganas de aprender cosas nuevas, el mundo tiene mucho que ofrecer, y nosotros mucho que explorar. No te quedes con lo que conoces, ten hambre de saber más, de hacer más, porque solo eso alimentará tu crecimiento. Sí, quizá la vida no resultó tener el libreto que querías, pero literalmente, cada día estás a una decisión de poder cambiar tu vida para siempre.

¿Estancamiento? Busca dentro de ti, ¿qué te hace falta? Escúchate, todas las respuestas las tienes, y estoy casi segura que la mayoría te llevará al mismo punto que dije… Dejaste de emocionarte, dejaste de sentir con cada fibra de tu ser, dejaste que la rutina te consumiera, que la vida de adulto se adueñara de esa parte que se sorprende hasta por las cosas más tontas; perdiste las ganas.

Mi consejo es… Recuerda esa versión que eras antes de que el mundo te presionara a tomar decisiones sobre qué estudiar, en donde hacerlo, y a qué dedicarte. ¿Te has puesto a pensar que solo conoces esta vida siendo la persona que eres? Rómpete en pedazos, deja atrás los que no sirven, vuelve a construirte, eso, constrúyete todos los días.

Si hay algo que quiero que recuerdes es el entusiasmo que sentías por el simple hecho de estar vivo, cuando bastaba tu golosina favorita para bailar, y cuando creer en superhéroes era normal, porque claro, aunque somos ordinarios, siempre tenemos la opción de hacer nuestra vida extraordinaria con cosas cotidianas. No lo olvides. Naciste con un espíritu libre, no lo dejes morir.

Texto de Arte Jiménez

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Fotografía de Aditya Saxena en Unsplash

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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