Si no vas a ser amable, mejor guarda silencio.

Un día leí una frase muy buena en internet que decía: «Mucha gente se está acostumbrando a ser grosera detrás de una pantalla, sin recibir un golpe en la cara por ello.» Y no pude estar más de acuerdo.

Hace un mes, aproximadamente, hice una publicación en mi Instagram respecto a un comentario que me había encontrado en Twitter al estar investigando de Victoria’s Secret y sus casos de plagio. Pero lo que encontré fue algo distinto… No tenía conocimiento sobre los comentarios gordofóbicos y transfóbicos que había hecho su CEO públicamente, tiempos atrás, y me enojé conmigo misma por no saber sobre la situación.

En fin, haciendo una búsqueda de Victoria’s Secret en Twitter para ver qué podía encontrar, me topé con un comentario que, número uno, era de muy mal gusto, número dos, terminó siendo de una persona que conocí en la Universidad, lo cual lo volvió más desagradable, al yo considerar a esta persona alguien inteligente. El tweet decía algo así: «Todo es culpa de la raza que ahora quiere meter a gordas y trans en una pasarela de lencería. Los odio», en respuesta a que el show no sería transmitido este año. Y wow, no pude creer que esas palabras salieran de alguien cuya educación profesional se formó en las mismas aulas que yo.

Publiqué el tweet cubriendo su nombre y usuario, porque no se trataba de querer exponer a alguien, sino de abordar el tema, el cual es delicado. Un ex compañero nuestro salió a defensa suya diciendo que «no se valía que usara mis plataformas (en ese caso mi Instagram personal), para «quemar» a alguien que no piensa igual que yo, que esa persona le parece una «chingona», y muy «inteligente», y esa fue una doble sorpresa.

Siempre he tratado de conducirme con respeto y empatía, he fallado en ocasiones, sí, pero jamás me he expresado de manera destructiva respecto a alguien que es diferente a mí; ni en cuestiones de color, ideología, doctrina, o físico. Creo que el mundo ya tiene suficiente con el odio que se ha creado entre nosotros como para que jóvenes como yo, sigamos siendo parte de ello teniendo acceso a tanta información.

En este caso hice el comentario sencillo de: «Si no tienes nada amable que decir, quédate callado.» Todos tenemos una opinión y el derecho a expresarla, pero cuando involucras a terceros de manera hiriente, creo que es bajo, y más tratándose de comentarios sobre su peso, o aspecto. Existe una gran confusión entre libertad de expresión y coherencia. La misma mujer que se queja de la falta de equidad en el país, desacredita a otras, ¿Congruencia? Nula.

Ahora, ella hizo pública su opinión dejando que cualquiera pueda argumentar lo contrario, y hay que estar listos para ello. Si una parte externa un comentario vil, no puedes esperar que las respuestas sean solamente aplausos o que te consideren una «chingona» por decir lo que piensas, porque según esto no tienes pelos en la lengua, y haces comentarios en contra de un grupo de personas que, no te han hecho daño.

Yo padecí anorexia y me consideraba «gorda» aún pesando 43 kilos, muy por debajo de mi peso ideal. Cuando me veía en el espejo odiaba lo que veía, y odiaba lo que veía porque durante todo mi crecimiento viví en el engaño de que ser delgada era sinónimo de ser hermosa y atractiva. Error. ¿Se acuerdan de Lizzie Mcguire? Una serie deDisney protagonizada por Hilary Duff, quien en ese tiempo, tenía un cuerpo bastante normal, no se ocultaba bajo algo perfecto, pero, al paso del tiempo, también padeció anorexia y adelgazó.

Entonces, es hasta ahora que estamos conscientes de que muchas veces tuvimos conductas que pudieron lastimar a otros, y no se trata de que seamos los millennials snowflakes que se ofenden por todo, se trata más bien, de una generación que se cuestionó conductas pasadas y pudieron determinar que no eran benéficas para la conducta social. Darnos cuenta es el primer paso, cambiarlo, es otro muy distinto.

En cuanto a las mujeres trans creo que saben, de primera instancia, que jamás serán una mujer en su totalidad, haciendo su viaje aún más denso. Las condiciones que tienen las mujeres trans son condiciones que jamás conoceremos ni experimentaremos los heterosexuales, por lo que en vez de declarar la guerra, es mejor si platicamos y tratamos de ponernos en los zapatos del otro. Las mujeres trans admiran a las mujeres biológicas, son su inspiración, entonces, ¿Por qué no en vez de declarar una guerra sin sentido, nos llevamos bien?

El ruido que todo eso hace, es que aún existan concursos de belleza donde la gente se sienta a criticarte, juzgarte, y evaluarte, tan solo para determinar que eres más «despampanante» que las demás. ¿Para qué o qué?

En cuanto al físico, creo que como dicen: «Ningún chile les embona», porque anterior a mi investigación de VS, Nike sacó una línea para gente con sobrepeso, y muchos criticaron a la marca por hacer un maniquí con esa figura, argumentando que lo estaban normalizando. Bueno, en el caso del sobrepeso, como muchas cuestiones psicológicas, tiene su proceso; tú no puedes llegar a alguien por su apariencia y esperar que se encienda el chip y diga: «¡Wow, sí, mi aspecto es horrible, voy a bajar de peso!», no tiene sentido.

La ropa deportiva bonita, está comprobado que tiene un efecto de motivación en la gente que hace ejercicio, porque es parte de sentirse sensuales, atrevidas, productivas. Simplemente, cuando tenemos ropa interior sexy nueva, hay una chispa que se enciende y hasta parece un levantón de autoestima. Lo mismo sucede con la ropa deportiva, y por eso Nike decidió hacerlo.

Sí, cuidarse es vital, comer bien, ejercitarse, pero lo que no está bien es hacer menos a las personas que lidian con esto, como si ellas no merecieran ser representadas.

Ahora, no demerito el trabajo y esfuerzo de las modelos de VS, pero, ¿No fue su régimen casi inhumano lo que hizo a Cara DeLevigne, por ejemplo, renunciar a dicha marca? La marca fue acusada de querer vender fantasías, de querer vender únicamente explotando la imagen de hermosas mujeres que lucieran de acuerdo a un estereotipo, al que el CEO tiene en mente, entonces, ¿Para quienes no cabemos en su ropa interior o tenemos cirugías no somos dignas de usar sus productos?

Ojo, no digo que ser delgada sea malo, pues también he leído comentarios desagradables diciéndoles «huesudas», eso no está bien. Creo que lo que hay que entender es que cada una tiene un cuerpo distinto, que no solo existen mujeres con cuerpos de pera, sino hay algunas que tienen más busto, otras más glúteo, otras no tienen nada, otras tienden a ser «anchas» por cuestiones de fisionomía normales, y todas y cada una de ellas debería ser representada, porque es parte de la naturaleza humana.

Recuerda que siempre antes de hablar, hay que analizar las cosas un poco más a profundidad, pregúntate si lo que vas a decir va a construir a alguien, o puedes romper una parte que tiene que es vulnerable. No podemos quejarnos de cómo está el mundo, si nosotros mismos hacemos que sea más difícil para otras personas, habitarlo.

Texto de Arte Jiménez

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Fotografía de Kristina Flour en Unsplash

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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