Amarse es de feministas.

Ámense mucho, para que no nos pisen.

Háganlo por todos, por ustedes.

Porque la mujer que se ama, no se deja,

no está ciega, no es tibia, ni agachona.

Y la revolución se hará por nosotras, 

las que nos queremos, 

las que ardemos por dentro, 

las que transformamos las palabras en fuego.

Para que haya un cambio para todos, 

para todas nuestras desaparecidas.

Un cambio por nosotras, las responsables, las que vemos,

sobretodo, lo mal que están las cosas.

Porque nos queremos tanto que alcanza para todos,

porque estamos dispuestas a luchar, a guiar, a lidiar, 

porque hoy nos toca ser fuertes, 

porque siempre supimos que lo éramos, 

aunque hoy nos llaman locas, feminazis, radicales,

nuestra fuerza no nos deja escuchar,

porque no los vamos a escuchar, 

cuando tanto han ignorado nuestros suplicios de paz, 

pero no, no estamos locas,

lo estaríamos si hiciéramos lo mismo esperando algo diferente,

una transformación milagrosa.

Así que, no, ni el diálogo, 

ni las marchas, ni la inspiración, ni el arte,

ya vimos que con todo eso no se pudo, 

esperen todo el amor que nos tenemos, 

transformado en acciones,

esperen la revolución. 

Por: Jessica Correa

Instagram: @jesscorrr

fotografías: vía Pinterest.

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