Pensamientos post marcha feminista en México.

A los monumentos patrios no los “violan” llenándolos de manchas de pintura.  A las mujeres sí las violan llenándolas de manchas imborrables de sangre íntima.

A los cristales no les duele que los golpeen y los rompan en mil pedazos, esos pueden ser reemplazados al día siguiente. A las mujeres les duele cada uno de los golpes que reciben, física y psicológicamente. A ellas las rompen en mil pedazos y no hay nada ni nadie que pueda volver a unirlos jamás.



Un trozo de cemento y piedra no teme, no llora, no sufre. Las mujeres lloran lágrimas de angustia y tristeza, sus gargantas y estómagos llenos de nudos intentan gritar muy fuerte. Pero enseguida les tapan la boca, la opresión y el yugo del machismo callan cualquier intento de libertad de expresión.

Si se manifiestan en paz y en silencio, la prensa y los gobiernos no las escuchan. Es por eso que se han vuelto “locas y rebeldes”. ¿Cuánto tiempo puede aguantar alguien debajo del agua sin ahogarse? Comprendan todos ustedes que una vida que se pierde jamás se recupera. VIDAS.



Estamos hablando de personas. De madres, hijas, hermanas, abuelas, tías, sobrinas, esposas, amigas. Sean empáticos, pónganse en su lugar. ¿Qué pasaría si fueran ustedes o alguien a quien aman? ¿No darían todo por cambiar la asquerosa sociedad en la que vivimos? ¿Acaso no lucharían a capa y espada contra cualquier cosa? ¿No nadarían a contra corriente?

Una vez que se hayan contestado estas preguntas, entonces verán la situación con otros lentes. Observen de cerca, lean las letras pequeñas del contrato. Pongan mucha atención y realicen una lectura de comprensión. Y después de todo esto, firmen la hoja. Con tinta indeleble y letra legible.

Hagan algo para que este país sea seguro y amable y no terrible y temible. Comprométanse y apoyen a estas mujeres. Porque nunca saben si mañana serán ustedes las víctimas de esta interminable historia.

Texto de Andrea Jaime.

One thought

  1. Hace muchos años. Cuando era una niña fui abusada de la manera más cruel, monstruosa que pedí al cielo que hubiera cumplido su palabra de matarme.
    Aquí sigo con ese dolor.
    Las admiro por la lucha.

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