Nudes: ¿Enviarlas o no?

Estás teniendo una conversación candente, estás explorando una parte de tu sexualidad que es explosiva, sensual, nada temerosa, ni mucho menos pudorosa… El cuerpo lo comienzas a ver más natural entre más lo observas, más lo tocas, más lo descubres. El único dilema en tu cabeza es lo que lleguen a pensar los demás, porque crecimos bajo un parámetro social que nos indica ciertos límites, pero, ¿Todos son razonables?

Cuando una mujer se apodera de su placer, de su vida sexual, de su cuerpo, vive de lo que ella decide, de si tiene sexo, de si envía fotos o vídeos, y tal libertad en vez de ser normalizada (porque así debería de ser), se ha vuelto motivo de insultos. Eres una puta porque decides vivir tu sexualidad libremente, y las personas malditas que deciden publicar contenido íntimo y tu identidad, no son señalados. Y ahí es en donde nuestra doble moral sale a relucir como solecito en la mañana…

¿Por qué está mal dejar que nuestra mente y cuerpo disfruten en conjunto de un acto sexual como es el sexting y masturbarse? Al parecer la moral de algunos señala que es anormal o no moral, pero, actúan completamente neutrales cuando hay casos de pornografía infantil. Escandaliza una mujer libre, y no las verdaderas injusticias que catalogan el cuerpo de la mujer como objeto que se regatea en un mercado.

Si no me creen, vean cuantas fotografías hay de mujeres en calendarios, en revistas como Tv y Notas, y si envías foto a alguien misógino, corres el riesgo de poder terminar en Twitter, con toda tu identidad expuesta, ah, y con un precio. Hay perfiles que se dedican a vender los «packs» de mujeres que confiaron en el receptor de su mensaje. El cuerpo de la mujer es un producto.

¿Y a qué va toda esta reflexión? A que, sí, desgraciadamente debemos ser precavidas, no podemos confiar en que la persona del otro lado de la pantalla tiene los mismos principios que nosotros; principios como respetar la confianza, privacidad, e intimidad, así como el cuerpo mismo.

Si quieres sextear, no está mal. Si quieres intercambiar fotografías o vídeos, está bien. Nadie puede juzgar como alguien decide vivir su sexualidad, a menos que se trate de un violador, claro. Así que, para que te sientas más segura, te comparto algunos secretos que vi en línea:

  1. Nunca muestres tu cara: Suena obvio, pero muchas veces confiamos de más y como dicen, más vale prevenir que lamentar.
  2. No hagas uso de objetos personales importantes como anillos, collares, o aretes: Hay gente que puede publicar tus fotos con todo y tu nombre, y se dedican a stalkearte, más vale que no vean nada personal que pueda hacer que te señalen.
  3. Inserta una marca de agua en las fotografías con el nombre de la persona a la que le estás enviando la foto: Esto por si se filtran tus fotografías, sepas que la única persona con acceso a ellas, fue el sujeto en cuestión.

Recuerda, tú no estás haciendo mal en practicar el sexting, la persona que abusa de la confianza, es quien está mal.

Texto de Arte Jiménez

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Fotografía de Victoria Strukovskaya en Unsplash

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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