La cruda realidad de los adictos al amor.

Te aferras al amor como un adicto a una línea, 

vas de cama en cama,

usando a la gente hasta que se acaba su efecto.

Lo buscas en todo, alcohol, drogas, cigarro,

y así te la pasas, reinventando la dosis.

sin rehabilitarte, con síndrome de abstinencia.

para sentirlo otra vez, 

con esa felicidad en migajas que te da ese que apenas voltea a verte.

Adulando al placer, a la cuenta interminable, a las notas del psiquiatra.

Le pides tanto a tan poca cosa, 

porque no hay droga que te salve. 

Porque el placer no salva, 

Es un dios falso.

Por: Jessica Correa

Instagram: @jesscorrr

Fotografías: Pinterest

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