Te quiero lejos.

¿Cómo te guardo en una cajita para que no te pase nada? 

Para sólo tener que cuidarte de lo que sea que haya afuera que te rompa en todos los cachitos que yo te quiero unir.

Cada día se me van yendo más las ideas para escribirte… Por qué entre más estoy contigo menos tengo necesidad de escribir. 

Pero hoy creo que vale el intento por haberte escuchado reír. 

Por sentarte en el suelo a mi lado a gritar inconformidades y a lucir como que todo va a regresar a antes de que yo te alejara.

De cierta forma siento que yo te aventé al abismo, con mi cortejo y mis promesas disfrazadas. Con mi “eres más enigma del universo que persona”, con mi querer hacerte sentir como lo que eres… La mejor obra de mi ilustración. De mi descubrimiento.

Y que después no haya estado ahí cuando caíste y que tal vez también caíste por dejarme caer. Es confuso.

Terminé sumida en un círculo relacional tan complicado que ni yo me lo explico, y ya ni lo voy a intentar.

Te quiero como se quieren las cosas que lastiman. Lejos… Pero en mí.

Colaboración de Erika Guillén.

Fotografía de Anna Sastre en Unsplash

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