De cuando me pusieron el cuerno, y yo me puse lista

Me gusta culpar a la miopía, no lo digo por tu cara, lo digo porque mi corazón no supo ver lo que guardabas debajo de tu mirada afilada, tu piel tiesa, tu corazón tibio, y presencia fría.

Andabas por la fiesta como si fueras el último diamante en el desierto; mirabas a tu alrededor poniendo los ojos de pies a la cabeza y al revés; había algo más inflado que el planeta tierra, y eso era tu ego.

Pusiste la bebida sobre la mesa, me guiñaste el ojo, y di un salto a la miseria. Le aposté a lo incierto, porque lo único cierto es que yo merecía más que una ruleta rusa disparando fuego a través de mi pecho.

Le escribías a tu ex, intercambiabas nudes, hablabas de tu vida sexual como si fuera un trofeo, pero en las aguas solo sabe andar el pez, y tú eras un pedazo de mierda demasiado pesado como para flotar.

Te gustaba sentirte más que los demás, todavía guardas la mala costumbre de hacerlo en un tuit, pero si la gente supiera lo que yo sé de ti…

Ni el gimnasio ni un pedazo de pescado pueden disimular el seudónimo que llevas tatuado: macho acomplejado. Le dedica poemas a su mamá, y le tuerce el brazo a la novia.

Le gusta el fútbol, pero por deporte practica la estupidez. Si pudiera advertirle algo a cada mujer que se le acerca es que corran de una vez. Si a su ex yo le hubiera dicho eso, me lo hubiera agradecido después.

Me alegra que ella al fin esté con alguien más. Alguien mejor, alguien que tenga corazón, alguien que solo tenga una cara, y no ande escondiendo las otras veinte debajo de una piedra (como tú… comprenderás.)

No bastó con desmoronarme del interior al exterior, destruyó todo a mi alrededor. Si en aquel entonces yo quería soñar, me cortaba las alas; si no tenía un dólar para la universidad, me pisaba diciendo que él tenía más.

Pero la vida da mil vueltas, como dice Gloria. Y ni cinco minutos te dedicaría para escucharte hablar.

Ya soy mejor, ya estoy mejor. No quiero girar hacia atrás las manecillas del reloj. Porque si alguien ganó, fui yo.

Si me bloqueas, tu hermana va a compartir lo que escribo, tu prima va a colgarlo en su muro, y tu mejor amiga te dirá que lo que escribo se lo dedicó al novio.

Estoy en todos lados, justo como dijiste que no podría. Aquí estoy volviéndolos locos. Y si yo fuera tú, también estaría escribiéndome en Instagram para que vuelva.

Pero no. Me trataste como desechable, me engañaste, y yo te superé. Pero eso ya lo sabes. Si no escuchas mi nombre por parte de tus amigos, lo lees en este post.

Escrito por mí, Arte Jiménez. La que no volvería a estar en la misma habitación que tú ni por un segundo, una semana, un mes. Ya no soy la misma ingenua que tú crees.

Y no, no te tengo resentimiento, pero cuando me preguntan por mis relaciones amorosas, solo cuento a partir del 2017, ¿Pa’ qué te miento? Prefiero darle sepultura al pasado mediante el perdón, pero no dejo de aplicar la omisión.

Tú, que me tomaste por toro y quisiste adornarme con cuernos, cuando siempre fui león, le perteneces al pasado de alguien que yo solía ser y no soy más. A una desconocida que no conocía su valor.

A ti que me pusiste el cuerno, pero gracias ello yo me puse lista… Me corté el pelo, comencé a usar colores neutro, y no miré atrás. ¿Quién te hace creer que lo haré ahora?

Texto de Arte Jiménez

Instagram: @artejimenez

Facebook: Arte Jiménez

Imagen de portada de Charlotte Abramov

Anuncios

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

Deja un comentario