Lo que aprendes acerca del machismo en Latinoamérica viviendo fuera de él.

Llevo más de medio año viviendo en el sudeste asiático, he visitado diferentes países y he visto cómo la mujer se desarrolla en cuanto a ellos, si bien tengo muchos sentimientos encontrados, hay cosas que me parecen geniales y algunas otras que no tanto, pero si algo puedo decir es que sentí un cambio muy drástico no solo en la sociedad (porque somos completamente diferentes) sino en cuanto a mi persona con la sociedad.

Al principio todo era miedo y adrenalina, era mi primera vez en Asia no tenía mucha idea de qué estaba por venir, pero debo decir que fue una grata sorpresa el auto-descubrimiento que tuve.

Me di cuenta que en México estaba acostumbrada a cuidarme de los hombres en la calle, que si algún hombre me hablaba mientras caminaba por la acera era alerta roja, mi corazón se aceleraba, volteaba a ver a dónde podría correr para salvarme en caso que me quisiera hacer daño, que era lo más probable. 

Estaba acostumbrada a no usar falda así fuera el día más caluroso del año, a no usar escote, aunque me gustara mucho cómo se me veía esa blusa. 

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Se habían vuelto ordinarias tantas cosas, caminar más rápido si alguien me chiflaba, avisar que llegué bien a mi casa -lo cuál era un entre lineas de “sigo viva”, “nadie me violó y mató de camino a casa”-.

Estaba acostumbrada a caminar solo por ciertas calles, a ir a ciertas horas, a siempre volver a casa acompañada.

A un mundo con líneas rosas, a las campañas anti feminicidio, a compartir mi ruta en el Uber, a bajar las aplicaciones de emergencia y a leer todos los días noticias sobre mujeres desaparecidas.

Estaba acostumbrada digo, porque cuando llegué a Asia y los hombres me decían “Hello” en la calle (intentando ser amigables con los extranjeros), me daba miedo que me hicieran daño, porque el miedo ya era parte de mí.

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Porque un día usé una falda que ya no me ponía, porque ponérmela allá suponía recibir comentarios y miradas en la calle, pero esta vez fue diferente, nadie me volteó a ver y por primera vez nadie me chifló.

Porque cuando me perdí en medio de una calle a las 2 de la mañana en un callejón yo sentía un terror impresionante, porque si eso hubiera pasado en mi país, probablemente no estaría viva.

Y me sorprende porque tenemos todo para hacer una sociedad mejor, tenemos todo y más para poder «salir adelante» para tener recursos para todos, lo único que nos falta es tener seguridad en las calles, eso es lo que nos jode.

A todos por parejo, hombres y mujeres somos víctimas diarias de la violencia, del terror a que te quiten aquello por lo que has trabajado tanto, de que te lo quiten todo, hasta la vida.

Y me había acostumbrado digo… porque un día me sorprendí diciendo: “yo no salgo sola a las 2 am por sentido común” cuando en realidad me di cuenta que no, yo no salía sola a las 2 am porque nuestra sociedad no ha cambiado lo suficiente.

Por: Jessica Correa

Instagram: @jesscorrr

Fotografías: @jesscorrr

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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