Para la mejor amiga que nunca tuve

Cuesta entender, a veces, que las cosas no son como uno quiere, que las personas no tienen tan buenas intenciones como uno cree y que siempre habrán personas dispuestas, en primera fila, a ser crueles y desleales cuando la oportunidad se presente. 

Así me paso y nunca lo quise entender. 

Y es que, a veces sí cuesta creer que lo que uno ve, no es real, que lo que uno siente, no es reciproco y lo que uno está dispuesto a hacer por otros, nadie lo haría por ti. Ni si quiera los que consideras de tu circulo más cercano. 

Me paso y ahora me fuerzo a entenderlo. 

Así que esto es para ti, para la que quise como una hermana, como la tía de mis hijos:

Lo que fue, fue y nada ya podrá cambiarlo. 

Si siento algo, más que rabia o coraje, es decepción, porque acabaste siendo todo lo que siempre defendías no ser. Hablaste a mis espaldas como hablabas de tus peores enemigos, faltaste a todas mis historias buenas y te apartaste de las malas, porque cuando no se trataba de ti, no había algo que conversar. Fuiste tóxica. 

Simplemente no estuviste, ni cuando di el sí, ni cuando tome una decisión importante, ni cuando celebré ocasiones de mi familia, a quienes alguna vez les llamaste familia. Te llenaste de envidia, te gastaste en supersticiones y de malos pensamientos sobre la gente, porque por primera vez salí de tu sombra y acepte recibir las cosas buenas de la vida. 

Eras experta en alejar a los que te querían, la número uno en ausentarse y la primera en la fila en señalar los errores de otros. 

Me fuiste desleal, faltaste a todas tus promesas y simplemente no tuviste la cara para darme las gracias ni siquiera por haber cuidado de ti en tus peores errores o bajones, cuando fui la única que estuve ahí, poniéndote en prioridad ante todo. Dejaste que tu ego te carcomiera, a mí y a todos tus cercanos, aparentaste siempre ser alguien que no eras y claramente, me demostraste que nada para ti tenía más valor que lo que llevaba tu nombre. 

No sé si fue mi idea o si en verdad fuimos -alguna vez- buenas amigas, no sé si el término “mejores amigas” es un cliché y semejante cosa no existe. Pero algo sí me queda bien claro, que me enseñaste todo lo que no quiero ni querré en mi vida, que el veneno que sale por la boca es más hiriente que un golpe y que las intenciones sí importan, que quien te quiere no te pone excusas, está ahí y no hay nada que borre esa marca indeleble. 

Tal vez, la culpa fue de las dos. Tal vez me distancie, tal vez simplemente elegí que no eras buena para mí o tal vez elegí por primera vez tomar una decisión correcta para mí. 

Hoy, ya me cansé de señalarme que fue mi culpa, me cansé de repetirme que debí procurar y también me cansé de enumerar. Con esto, cierro el circulo que nunca pudiste encarar. 

De ella, que alguna vez tuvo nombre y apellido en tu lista de contactos.

Fotos vía: luisa möhle fotografie

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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