Todos felicitan a la Tierra, pero pocos la cuidan

¡Qué tiempos nos han tocado vivir! Somos nietos y bisnietos de las Guerras Mundiales, aún así nos vale comino y Putín se enorgullece de tener el mejor armamento nuclear, ¿Cómo tendrá el corazón? Seguro es una piedra. Ama a los cachorros, pero estaría dispuesto a estallar una bomba con familias inocentes que, tienen mascotas.

Matamos a palazos a las focas, les quitamos los cuernos a los elefantes, les arrancamos las pieles a los zorros, tenemos enjaulados a los monos porque los turistas pagan por una chingada foto. Vamos por la vida pateando a los perros, matando a los gatos, tirando veneno,

hasta a las abejas hemos puesto en peligro de extinción, y después de su muerte, seguimos nosotros, sin ellas no vivimos.

Maldito ego. Ojalá y todos los descubrimientos del hombre fueran sustentables como los paneles solares, pero en vez de eso en México autorizan la tala de árboles en el Nevado, construyen un tren en medio de la selva, tierra de indígenas y especies silvestres, ¿Refinerías? Retroceso.

Por eso el tercer mundo es mina de oro para quienes poseen poder, en su cabeza solo existe la palabra EXPLOTACIÓN.

Como diría Greta, nos quieren en aulas para estudiar y construir un mejor futuro, ¿Cómo podría existir tal cosa si no cuidamos nuestro planeta? Pronto caminaremos entre polvo y el arrepentimiento de no haber exigido a los políticos que hagan caso a los activistas, científicos, biólogos.

Eso sí, gastamos el dinero en celulares de $30,000 pesos mexicanos, en zapatitos, ropita, porque «Qué oso no estar a la moda», más bien, qué oso ver como los polos se derriten y seguir pensando que nosotros somos el centro del Universo. ¿Qué tenemos en la cabeza? ¿Mierda? Probablemente.

Seguimos a gente en redes sociales que nos hacen sentir presionados por tener éxito medido en la cantidad de ceros que podamos ver en una cuenta bancaria. Carros, viajes, lujos, ¿Qué hacen para realmente ser «influencers»?

¿Vestirse a la moda? La nueva moda es cuidar el planeta. Ojalá pronto nos demos cuenta que el futuro debe ser verde, porque donde no hay árboles, no hay pulmones. Ojalá todos nos convirtamos en influenciadores de nuestro propio círculo.

El dejar de comer carne no es por moda, es por necesidad. ¿Cómo odiar el maltrato animal si nosotros permitimos que hasta las especies de ganadería sean tratadas de manera inhumana? La albahaca no es tan mala, y las espinacas dan energía.

Hagamos el sacrificio por ellos, los indefensos a quienes han sacrificado por satisfacernos.

No importa tu religión. Yo te voy a querer y respetar. No importa si vienes de Guatemala, Nicaragua, o San Salvador, no te voy a dar la espalda; nadie es ilegal en tierra robada. Da igual si le rezas a Dios o a Krishna.

Yo te escucho, y tú me escuchas. ¿De verdad es tan difícil aprender a vivir sin la verdad absoluta?

No voy a caer en el discurso hipócrita. Todos tenemos mucho camino por recorrer aun. Uno más sustentable. Llevar tuppers para que nos den azúcar a granel. Llevar termo con agua en vez de comprar botellas. Ver atardeceres y apagar la televisión. Recoger la basura que incluso no es mía mientras Frida camina. Todo se puede. Yo te quiero salvar.

Ahora falta que billones, entre ellos, inútiles como Bolsonaro o Trump, cooperen y caigan en cuenta de que, ellos deberían temer por su vida. Todos estamos en esta cuenta regresiva,

¿De verdad queremos que los paisajes verdes y los cantos de los pájaros solo se conviertan en un lindo recuerdo? Yo no.

Texto de Arte Jiménez

Instagram: @artejimenez

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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