Pensamientos en la ducha: Mi trabajo y mi jefe eran una porquería

“Yo no conozco a una sola persona que no diga que odia a su jefe”, exclamó mi jefe mientras acariciaba su barba y, me daba a impresión de estársela comiendo; la mediocridad de su comentario solo denotó su falta de experiencia y profesionalismo. En el mundo solo hay dos maneras de que un jefe sea odiado:

  1. Ser un excelente líder que exige demasiado a gente floja.
  2. Ser un tipo que no está nunca en la oficina, no paga a tiempo, pero se va de vacaciones y se compra el nuevo iPhone.

Su caso era el número 2, por supuesto.

No solo no pagaba la quincena, sino que aún le debía dinero a ex empleados, en la oficina no había papel de baño, no había personal de limpieza, ¡Ah! El salario estaba muy por debajo de lo ideal, teníamos que llevar nuestras propias computadoras, y nadie teníamos prestaciones. Muchos se preguntarán como terminé en algo que por la simple descripción que doy, es una “pocilga”, bueno… Es la realidad de muchos en la clase trabajadora de un país tercermundista como México. La vacante llegó a mi correo, en ese momento yo quería obtener experiencia en una agencia de publicidad para poder explotar mi potencial en otro lugar y, hacerme de más conocimientos. No adquirí nuevos conocimientos, solo nuevos enemigos.

Era sábado a la hora de la comida cuando mi celular vibró: El jefe acababa de enviar un mensaje quejándose de cosas que no funcionaban por su culpa, o sea, no puedes culpar a tus empleados por cosas que te envían, tú no revisas, y por eso el retraso de todo; no puedes pedir que entreguen cosas cuando no les has pagado, y mucho menos, puedes ser altanero con la gente que cumple su función dentro de una empresa.

En mi cabeza yo le estaba respondiendo algo así: “Oye, vete a la mierda, me contrataste de lunes a viernes, no jodas un sábado a la hora de la comida, ¿No te lo podías guardar para el lunes?”, pero soy una persona hasta eso, prudente y respetuosa. El lunes siguiente en la famosa junta le hice saber lo siguiente:

  • No es lo mismo ser jefe a ser líder:

El jefe nada más quiere delegar sin sacrificar más de su tiempo para ver a su equipo y el ritmo de trabajo; el líder está presente, se involucra, traza un camino a seguir y así como exige y corrige, también aplaude los logros de su equipo. Créanme, si su jefe no trabaja en equipo, no es nada bueno en lo que hace. Y algo que llamaba mi atención era como constantemente, a pesar de jamás haberse sentado con nosotros a elaborar la propuesta, llegaba con el cliente a decirle. “Se NOS ocurrió esto”, ¿Nos? Oye bro, tú no estabas, tú estabas muy ocupado fumando mota con tu primo, o al menos eso dicen tus Instagram stories que todos vimos en la oficina por medio de una cuenta falsa.

  • Si un cliente te reclama feo, no puedes desquitarte con tu equipo:

Él dijo que no teníamos porque esperar que nos hablara bonito si un cliente le reclamaba. A ver, ¿por qué no llegas temprano como todos nosotros y te sientas a ver los errores que hay? Él quería ya irse de vacaciones a Bora Bora sin tener que mover un dedo mientras todos estábamos en la oficina, y eso no era posible, era una agencia pequeña, demasiado. Todos éramos jóvenes con ganas de hacer más cosas y realmente el obstáculo más grande era el mismo jefe que era dueño de la empresa (ugh). Pero, después de todo, si tú supieras hacerlo no necesitarías contratar a nadie, pero como no lo sabes todo, y necesitas distintas áreas debes tener la humildad de reconocer el trabajo de los demás, y si algo sale mal, no desquitar el enojo con quienes trabajan para ti, sino juntos buscar una solución.

Pero bueno, el tipo solo tiene el dinero para tener una empresa, no para dirigirla.

  • “Así como a ti no te gusta estar detrás de nosotros, a mí ya me incomodó estar detrás de ti.”

Según él, tenía que estar detrás de nosotros, (mentiraaaa), él nunca estaba y cuando estaba eran 5 minutos. Su excusa era “es que tengo que ir a juntas con clientes”, pero nada más tenía 3 clientes y lo que hacíamos era básico, o se iba con su novia, o se iba a pasear, no había otra. Pero bueno, el punto es que cuando me fastidió, llevaba una semana sin pagarnos, y yo le respondí eso, o sea… Yo no tenía porque estar detrás de él para que me pagara.

  • No pidas lo que no das:

No había papel de baño, ni agua, ni seguridad. Las condiciones no eran óptimas. Además de eso, siempre he sido fiel creyente que mientras tú incentives a tus empleados a dar mejores resultados a partir del trato humano, el flujo de trabajo mejora, y los resultados son producto de un ambiente sano en donde todos sienten que pueden crecer.

  • La falta de humanidad dentro de una empresa, la llevará a enfrentar problemas después:

No pagar en tiempo y forma a la gente es una falta de respeto, tú no sabes si el dinero alguien lo necesite para pagar un servicio o su renta. No puedes exigirle a una persona que haga algo un sábado en la tarde cuando, además de ser horas extras, es una emergencia familiar. Si el dueño o jefe no tienen claro el trato humano, los problemas vendrán después, cuando tengan que lidiar con demandas por falta de contratos, falta de pago, higiene, deudas, y abuso.

Sí, creo que ahora viéndolo desde otra perspectiva, aquél trabajo era una verdadera pocilga, pero volvemos a lo mismo: el trabajo es una necesidad para muchas personas, muchos dependen de la entrada de dinero mensual para poder sostenerse, y en un país donde no existen garantías individuales, parece estar normalizado el hecho de abusar de las personas, de instruirles el miedo para que no manifiesten inconformidades.

Simplemente no se puede estar en un lugar donde las personas no son tratadas con dignidad. Y para mi ex jefe que decía que hasta que yo tuviera un negocio lo entendería: Yo sí entendí desde chica la diferencia entre parecer y ser, y una persona que es trabajadora, sabe que no puede tratar de manera déspota, grosera, e imparcial a quien hace que su empresa tenga pies.

Esta historia continuará…

Texto por Arte Jiménez

Instagram: @artejimenez

Facebook: Arte Jiménez

Anuncios

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

Deja un comentario