¿Quién dijo que el amor tiene que ser tan complicado?

¿Quién dijo que el amor tiene que ser tan complicado? Yo no se en que momento el amor se comenzó a medir en quilates, cenas elegantes y experiencias fuera de este planeta.

No lo sé, quizá el amor no es tan maravilloso como lo pintan, quizá no siempre es de diez y quizá no siempre te trae el corazón al mil por hora.

El amor no debe de ser complicado y punto. La sociedad nos apunta y reitera que el amor es complejo, elegante y pretencioso y que si no te sientes así todos los días de tu vida, algo está mal y quizá sea ideal que tu relación deba acabar.

Hoy en día cargamos anillos como símbolos de riqueza y se nos olvida que son de compromiso. Posteamos fotos en las redes sociales con filtros perfectos, posamos y nunca compartimos lo “normal” de una relación porque ¿a quién le importa esa parte aburrida?

Utilizamos el amor como bastón y pensamos “estoy acompañada, estoy bien” pero… ¿realmente lo estamos?

Quizá la intención sí cuenta, quizá el amor es sencillo y nosotros nos complicamos llenando expectativas que no existen.

Todos queremos un cuento de hadas, con los besos más apasionados, los viajes más extremos, los días del calendario llenos de inolvidables momentos y repletos de emoción y ese es el problema, que nos comparamos, que queremos estar en un lugar donde no pertenecemos y finalmente arrastramos a otros con nosotros, los que se supone que amamos.

A veces unas las flores del mercado son suficiente para mostrar cariño, a veces sabe mejor una pasta casera que el restaurante más lujoso, a veces estar en silencio es la mejor compañía y hacer un paseo en un parque es mejor que gastar dinero que no tienes para ir a lugares que no puedes.

Y sí, cuando encuentras esa paz en tu vida, tu relación vale mucho más la pena. Porque el amor no es tan complicado y este trata de compañía, de unión y de mucho más que cosas materiales. El amor se trata de un “quién” y no de un “con que.”

Y te lo digo, no todos los días serán perfectos, ni elegantes, ni apasionados. A veces hay peleas, pijamas viejas y noches de trabajo. Y es lo que es. A veces el amor se pone feo, imperfecto y difícil y no tiene nada de malo, porque con esfuerzo, hasta el jarrón más roto se arregla.

Creélo lo sabrás porque cuando estés en su pecho recargada, sentirás la plenitud y cuando lo tomes de la mano mientras maneja agradecerás a cada constelación por ponerlo en tu camino. Eso te lo reiterará, que eso es amor y no en donde estaban a donde iban.

Los lujos son adicionales pero lo que verdaderamente importa es un corazón bueno y una mano sólida que te acompañe. No son ni ceros en una cuenta, ni regalos elegantes. Tampoco se trata de ser algo que no eres, si no de ser verdaderamente quien eres y quien te dé la gana ser.

Quizá no es todo perfecto y quizá a veces sea difícil, tal vez es emocionante lo extravagante pero creo que se trata de buscar el justo medio. Eso sí, algo te aseguro el amor no es ni como el de Hollywood, ni como el de Sparks, el amor es sencillo y a veces este se traduce con un mal aliento en la mañana, un abrazo de confort en la esquina de la cocina

El amor es lo que tú quieres que sea, pero por favor no lo confundas con lo que tú quieres tener.

Texto por: Sofia Salame

Fotos por: Théo Gosselin

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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