Carta a Martha, víctima de violación en Quito, Ecuador

Querida Martha:

No estás sola. Nunca lo has estado. Nunca lo estarás. Tristeza provoca el pensar que un común denominador entre las mujeres que habitan Latinoamérica, es ser víctimas de una educación machista. El dolor, la impotencia, y la impunidad son el pan de cada día en tu tierra, y en las nuestras también; México es una jungla donde no sobrevive el héroe, sino el criminal.

Pero eso no impide que levantemos la voz por ti, aunque sea en la distancia, y que la lucha por educar a la mayor cantidad de personas, sea algo que sigamos haciendo hasta incomodar, hasta que tu nombre y el de millones de víctimas retumben en los cielos. Aquí estamos, estuvimos y estaremos. Juntas vamos a levantarnos. Paso a paso.

Ten la seguridad de que resurgirás, de que la vida misma te elevará y te llevará a sitios que jamás pensaste. Porque el dolor, aunque es punzante y constante el resto de la vida, jamás será lo demasiado grande como para doblegarte al punto de no poder enfrentarte a nada. Porque aquí estás, aquí estamos, juntas somos imparables; la fortaleza la crearemos juntas.

Aunque un día de enero las mentes enfermas de hombres sin escrúpulos te hayan alcanzado para lanzarte al vacío, aquí estamos nosotras, para atraparte. Seguramente has escuchado hablar de la «sororidad», y eso es lo que intentamos construir; ese lugar seguro donde la energía de miles de mujeres que sufren, se una y el cambio comience.

No estás sola, y ninguna mujer realmente lo está. Somos una. Cuando las mujeres nos unimos para hacer que nos escuchen, hemos logrado que nos den el voto, que dejen de quitarnos el clítoris, que nos permitan estudiar, que nos dejen estar en un mundo de política, medicina, ingeniería. Todo cambio es lento, pero seguro; lo haremos juntas.

Ya es momento de que dejen de violarnos, cosificarnos, y pretender que vivimos en un mundo donde existe la equidad, porque no es así. Iremos de persona en persona quitando la venda de sus ojos; iremos por el mundo cambiando mentes retrógadas, y tú nos has inspirado a seguir, rectificamos que nuestra misión, además de dar aliento, es manifestarnos en contra de toda injusticia cometida. A través del arte, a través de nuestras profesiones, de nuestras ocupaciones, daremos voz a ti y al resto de las mujeres.

Somos hermanas. Lejanas, pero aquí estamos. Sin chistar.

Para conocer la historia de Martha, puedes dar click aquí.

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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