Perdóname mamá, nunca podré ser como tú

Desde pequeña, recuerdo como decía que yo era una copia fotostática de ti y definitivamente, que me dijeran que me parecían a ti era uno de los mejores halagos, porque no hay mujer más dedicada e increíble como tú.

He crecido viendo tu devoción por tu familia, el tiempo que nos has dedicado, desde habernos llevado miles de veces a nuestras clases de natación o ballet, hasta esas cenas épicas que llevan más de 5 platillos. Te he visto de todas las formas, de buenas y de malas protegiendo a tus niños, luchando con mi pá por darnos una vida mejor a la que jamás podríamos imaginar.

He visto de todo y hasta hoy no se me olvida como siempre hay un plato de comida caliente en la mesa, como siempre se solucionan los problemas de la casa… qué si la electricidad, que si se rompió algo y tienen que venir a arreglarlo, que si el regularor de la lavadora se aberió y siempre más y más detalles… de nunca acabar.

He visto cada uno de tus sacrificios y aun no entiendo cómo le has hecho para tener hijos grandiosos, buenos y educados.

Si bien, siempre he dicho que quiero ser como tú, hoy debo decirte algo, no puedo ni podré ser como tú, nunca voy a poder llenar esos zapatos, nunca podré dedicar tanto tiempo a que mi casa esté rechinando de limpia, ni los arreglos con el sastre, los técnicos y los demás, funcionen a la perfección.

No puedo pasar  varias veces por semana en el súper eligiendo todo a la perfección para un menú diferente al día. Simplemente no.

Te amo, te admiro y quiero tener muchas cualidades como tú, entre ellas la mano deliciosa que cocina tantas delicias, pero la verdad, no podré ser un ama de casa modelo como tú lo has sido, yo no nací para esto.

No nací para estar perfeccionando toda la logística de un hogar – que es difícil, compleja, cansada y a veces no tomada en cuenta -. La verdad, no nací para llevar a mis hijos a mil clases extra escolares y esperar por ellos horas a que terminen, lo siento pero no puedo.

Y no quiero que te decepciones, voy a siempre dar lo mejor de mí, siempre tendrán comida deliciosa en la mesa, irán a clases, desenvolverán sus cualidades y serán mi prioridad, pero hoy, yo también quiero ser mi prioridad, abrir las alas y romper todo lo que alguna vez creímos ideal.

Perdón má, nunca podré ser como tú… pero prometo ser la mejor versión de mí misma siempre.

Por: Sofia Salame

Fotos por: Théo Gosselin

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Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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