El tiempo en la vida de una mamá

El tiempo es confuso e inentendible en la vida de una mujer tan pronto se convierte en madre.

Los días parecen ser eternos y a veces interminables, pero cuando miras hacia atrás la percepción es totalmente diferente, ya que los años corren muy deprisa. 

El tiempo de las madres no se mide en horas o minutos. Tampoco en veranos o inviernos, ni en calendarios solares o lunares. 

Hay veces que transcurre en pañales sucios que hay que cambiar, biberones que hay que rellenar, berrinches que hay que soportar y en la cantidad de veces que hay que levantarse de madrugada a atender a nuestros pequeños. 

Otras veces se calcula en carcajadas, en primeros pasos y hermosas sonrisas, en abrazos de oso y besos de buenas noches. En cuentos leídos, baños en tina, lugares visitados, helados compartidos, canciones cantadas a todo pulmón y bailes ridículos repetidos.  

El tiempo es objetivamente subjetivo y no conoce límites ni fronteras. No habla ningún idioma en específico pero se expresa de forma universal. 

El tiempo es bipolar, doloroso cuando vemos a nuestros hijos enfermar o sufrir, y placentero cuando podemos observarlos correr a toda velocidad y ríen sin parar. 

El tiempo es tiempo, nadie con exactitud lo ha sabido explicar. Es pasado, presente y futuro, todo a la vez. Siempre es y siempre está. El secreto es aprender a disfrutarlo para que no se nos escape y así poder crear recuerdos que sólo el mismo tiempo nos podrá algún día, con aires de melancolía devolver. 

Texto por Andrea Jaime.

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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