A mi padre, que se fue antes de tiempo:

Hace dos años desde que te fuiste; he descubierto que ningún cúmulo de tiempo es suficiente para dejar de pensarte, sentirte, extrañarte. Que incluso después de un año en terapia, aún te menciono en mis charlas cotidianas como si fuera a verte en unas horas. Y de pronto lo recuerdo… ya no estás.

A pesar de que tu ausencia me cala hasta los huesos en ocasiones, aprendí a levantarme porque a final de cuentas todos los regalos que me diste, se quedaron, aquellos como la valentía, mi niñez, la madurez y el amor propio; regalos que conservo para enfrentar la vida, la vida que aunque es dolorosa me permitió convertirme en madre y a ti en abuelo; a mis hijos aún les hablo de ti, de como crecí de tu mano y, como te siento cuando sopla el viento, te siento como si fuera un abrazo, como si fuera un suspiro tuyo, de esos que soltabas cuando escuchabas tu canción favorita.

Mi madre, que aún te extraña y vive su duelo a su manera, no deja de extrañarte. Y yo he aprendido que para el amor verdadero no existe barrera tan grande, ni siquiera la muerte, porque aquí estamos todos, recordándote, queriéndote, repitiendo tus populares frases.

No sé porque te cuento todo esto, cuando se que estás del otro lado al pendiente de cada paso, nos has cuidado, nos has guiado. Quizá es la costumbre o las ganas de hablarte y guardar esta esperanza de que me respondas, de que suene el teléfono y vuelva a escuchar tu voz diciendo mi nombre.

He aprendido cosas nuevas.

Los tiempos difíciles se han ido.

El sol siempre vuelve a salir.

Yo siempre te pienso.

Tú siempre estás.

Se lo mucho que luchaste por quedarte, y eso es algo que siempre recuerdo cuando entre reproches mi corazón llora y te pude de regreso. No se puede ir en contra de la vida misma, pero sí se puede aprender de ella. Y qué bueno que te abracé cuando estuviste aquí, qué bueno que nos amamos, porque por ello es que, aunque duelas, una sonrisa se asoma en mi boca cada vez que te recuerdo.

En mi corazón estarás hasta que nos volvamos a encontrar, papá.

Texto original por Itzel Negrete.

Editado por Arte Jiménez

 

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

2 thoughts

  1. Cosas que se aprenden… Yo creo que cuando perdemos alguien a quien amamos o vivimos algo que nos duele profundamente nunca deja de doler, pero sí duele con menos intensidad, lo aceptamos y convivimos con ellos. Abrazos!!

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