Hoy me cuestioné: ¿Qué es felicidad?

Una simple palabra puede definirlo todo o nada. El cumulo de los momentos tiene un espacio importante en nuestras vidas: felicidad. La charla a lo largo y ancho de ese bello mar en la vieja ciudad soñada. Una buena copa en el bar habitual. La magia de las sonrisas desconocidas. Las locuras que rompen la rutina del día con día. Hoy me cuestioné: ¿Qué es felicidad?

“La felicidad no es importante para mí, yo no la estoy buscando, no la necesito”. Me sentí perdida, confundida cuando alguna vez alguien cercano a mi me dijo eso y marcó la perspectiva vaga que tenía de la elocuente felicidad.

En realidad nadie busca la felicidad, ella nos encuentra pintando nuestro camino.

Pero…¿Que caso tiene vivir si no descubres  felicidad en lo que eres y haces? Pienso que la felicidad no se busca directamente, la felicidad se basa en el conjunto de buenos momentos. Las buenas rutas surgen de lo inesperado. ¡Ocurre!

La vida se destina, se dirige, se decide de los momentos buenos que colecciones, esa es la mejor definición que puedo compartir de la felicidad. Presto, intervengo, añado momentos en mi vida y la vida de mis seres queridos. Me  domina  mejor un momento compartido: felicidad. Hay personas que se vuelven luz cuando menos lo esperas para enseñarte lo que trae la vida.

Algunas veces sufrimos para disfrutar felicidad,

Algunas veces sentimos coraje para gozar la felicidad,

Algunas veces pasamos momentos difíciles para esperar felicidad a cambio,

Algunas otras veces son el alcance de nuestras metas, objetivos, logros que van en el camino.

Todos sus contrarios van de la mano, son los contrastes de nuestro destino.

La felicidad no es alguien, por alguien o para alguien. La felicidad sabe mejor compartida, carga un sabor a una taza de café por las mañanas en plena tranquilidad, viendo llegar el día.

Todos llevamos dentro una profundidad en el alma que nos define, un mar inmerso y profundo que nos pierde y nos encuentra a veces,  que conforme pasa la vida descubrimos, eso  es felicidad. Dichosa palabra que logra definirnos, sí, definirnos, ya traemos esa chispa desde adentro de cada uno, solo hace falta reconocerla, acceder a su encuentro y no dejarla ir. Si no te dispones en cuerpo, mente y alma para disfrutarla, ¿Qué sentido existe vivir sin ella?

Lo siento para aquellos que no sienten la necesidad de amor , felicidad, dicha. Los vacíos y la mediocridad definen  la pobreza del alma. ¡Que dichosos los  gigantes felices!

Después de días grises, me pintó bien guardar mis momentos, mi desenlace inolvidable, mi felicidad: enciende un respiro inusual.

Texto por Itzel Alemán

Fotografía por Julian Amann

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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