Sin embargo, no

Bocanadas de humo a media noche. Ronroneos reconfortantes. No estoy sola, tengo compañía, sin embargo, me encuentro en una soledad embriagante, estimulante, sola soledad.

Pensamientos nocturnos que me alejan de Morfeo. ¿Pensamientos? ¿Sentimientos? O simple insomnio. Busco respuestas profundas a preguntas banales. A veces pasa que no  puedo dormir y la respuesta debería ser simple: insomnio. Sin embargo, no.

Intento encontrar la verdadera explicación y trasfondo a mi falta de sueño y tras muchas vueltas a lo largo y ancho de mi mente, tras muchas horas de dar vueltas inventando conjeturas hasta cierto punto estúpidas, prefiero regresar a lo mismo: insomnio.

Llega el momento en que me canso, en que creo que por fin mis párpados cederán a lo que mi cuerpo, alma y mente anhelan: descanso. Sin embargo, no. No lo concibo, está lejos de mi alcance y vuelvo a preguntarme ¿Qué es aquello que atormenta a esta solitaria en una noche tan perfecta?

O quizá nada atormenta, quizá maravilla… quizá fuera de este encierro mental atormentante esté sucediendo algo digno de verse, algo dispuesto a maravillarme; más no aparece ¿Hacia dónde debo dirigir mi atención? ¿En qué dirección inexistente tengo que dirigir mi mirada?

De nuevo intento hacerme a una sola idea: insomnio.
Sin embargo, no.

Texto de Montserrat Omaña

Fotografía de Julie de Waroquier

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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