Y qué bonito era, sí en pasado:

Qué bonito éramos ¿no?

Qué bonitos nos veíamos enamorados y encaramelados, con tanto por venir y tanto por dar.

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Qué bonito era cuando nos cuidábamos, cuando nos susurrábamos y cuando nos hacíamos temblar de la emoción con tan sólo vernos sin decir nada. 

Sí, era bonito serlo. Despertábamos a media noche con un beso simplemente acurrucados al desdén de la sábana. Era simple, éramos simples y eso me gustaba. 

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Me gustaba porque no teníamos que forzar un te quiero ni tampoco obligarnos a ser espontáneos. Me gustaba, porque nos salía del alma el goce de estar y querer estar, porque éramos insignificantes y eso no nos molestaba. Me gustaba porque no había tomarlo todo a pecho y todo tan en serio, como adultos.

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¿Y ahora qué? Si ya me soltaste, ya te dejé ir y ya ni sabemos cómo volver. Estamos empolvados, estamos hechos cenizas y no fue por haber ardido en amor. Nos quemó el tiempo y el aire nos esparció por otras partes y ni aunque nos gritemos de un lado al otro no pudiéramos encontrarnos.

Y sí. Era lindo, era lindo pensar que todo estaba bien y que todo iba a estar bien… Era lindo porque éramos si quiera algo.

Era lindo, pensar en pasado.

Texto: Sofia Salame

Fotos: André Josselin

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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