El amor en tiempos de internet.

 

Queremos a las personas online en todo momento.

Estar en una relación que entre en todos los hashtags, sobretodo el de #bae.

y tener a alguien a quién etiquetar en memes en Facebook,

o cambiar su estado a una relación y que todos le den “me gusta”,

y que salgan bien en sus fotitos en Instagram,

y que todos se pregunten: ¿cómo le hicieron para ser tan felices?

Queremos tener con quién tomarle fotos al brunch.

Que nos envíen un mensaje de buenos días y que nos lleven de +1 a las bodas.

Queremos a quién dedicarle canciones,

pero no queremos una relación.

Captura de pantalla 2018-05-28 a las 3.18.44 PM

Hacemos swipe en Tinder, derecha, porque no está guapo, izquierda porque le gustan los perros.

Y hacemos un pedido a domicilio de nuestra próxima pareja, conquistándolo con pláticas banales, y mandando emojis de risa cuando no reímos.

Competimos por ver quién contesta más tarde o quién es el más indiferente, porque ninguno de los dos se quiere “clavar”.

Porque el amor es un juego, y ninguno va a perder.

Porque queremos que el otro sea vulnerable pero sin poder hacernos daño.

Porque no queremos una relación.

Porque que flojera invertir tiempo en nuestra personalidad cuando podemos estar viendo series en Netflix.

Porque solo queremos la fachada, sin lo de adentro, las palabras bonitas, las idas al cine, las pedas juntos.

Queremos una relación sin tener que mirarnos a los ojos, y poder evitar las conversaciones serias, las promesas, el compromiso real, básicamente queremos un “felices para siempre” sin el esfuerzo que implica.

No queremos relaciones.

Captura de pantalla 2018-05-28 a las 3.19.18 PM

Queremos Netflix and chill y nudes en la noche, queremos la ilusión de que alguien nos quiere, sin que nos quiera de verdad.

Y sentir que nos conectamos, pero no demasiado.

Lo tomamos con calma, vamos viendo cómo van las cosas, sin poner etiquetas, solo salimos.

Porque no queremos el compromiso de quedarnos si algo no nos gusta, porque igual tenemos otros 20 matches de respaldo.

Porque hay muchos peces en el mar, porque siempre habrán oportunidades para encontrar a nuevas personas, para besarlas en el antro, para hacerles booty calls, pero muy pocas para mantenerlas a tu lado.

Porque ya no hay espacio para los defectos, porque merecemos a esa pareja perfecta, nos la prometieron todas las películas,  hay un final feliz para todos, hay un juntos para siempre, entonces ¿por qué me tengo que esforzar? Si el derecho ya lo tengo.

Ya participé. ¿En dónde se recoge ese final feliz que me prometieron?

Queremos que nadie interrumpa nuestra calma, fingimos que no tenemos sentimientos, queremos que nos necesiten, pero no necesitar.

Y nos cruzamos de brazos.

Porque creemos que no queremos una relación, pero al final del día, sí que la queremos.

 

 

 

Basado en un texto que “leí por ahí”.

 

Por: Jessica Correa. 

Fotografías: Filmganesh.

 

 

 

 

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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