Amando de mil formas distintas

Alguna vez, en algún lugar, en algún cuento, alguien dijo que para conocer el amor verdadero, debías encontrar una pareja, que sólo podías enamorarte de alguien más, que para amar tenías que mirar tu reflejo en los ojos de otra persona. Pero hoy, mientras pienso en mis defectos, mis aciertos, mis batallas, mis pasiones, y la manera en que decidí levantarme después de cada tropiezo, sé que el mundo ha estado equivocado, y que para enamorarse de cualquier otro, primero es necesario quererse a uno mismo y que siempre, siempre, el primer gran amor debe de ser el propio.

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Vamos por la vida pretendiendo que alguien nos acepte, nos cuide y nos respete, pero, ¿qué caso tendría? Las personas van y vienen, y cuando una persona que dice quererte, se va, te sientes vacío; ese no tendría que ser el caso si pudiéramos llegar a querernos.

Llegamos al mundo solos y es importante disfrutar de nuestra propia compañía; de las largas caminatas tratando de resolver nuestras dudas, de los cafés mientras leemos un buen libro, de una salida al cine, de ir al supermercado, de manejar con música a todo volumen; sí, saber estar solos implica un verdadero reto, implica saber tus debilidades y tus fortalezas; tus cualidades y defectos; tus altas y tus bajas; es escucharte a ti mismo para saber qué es lo que quieres, hacia donde vas, qué es lo que realmente deseas, y lo que te apasiona.

¿Cómo pretendemos querer a alguien más cuando nos cuesta tanto amar nuestro reflejo?

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La primera vez que me enamoré fue increíble, pensé que jamás había visto algo semejante y que jamás lo vería, pensé que nunca escucharía algo semejante, no lo quería dejar ir, buscaba la forma de volverme a topar con los sitios, las sensaciones, los  esos sentidos que se apoderaron de mí al hacer contacto con esa nueva sensación que inundaba mi ser.

La primera vez que me enamoré tenía 5 años de edad, la primera vez que me enamoré fue de una obra de teatro que me llevaron a ver mis padres, la primera vez que me enamoré no sabía que a esa le seguían cientos más.

Cientos de momentos que me dejaron sin aliento, que me robaron el corazón, que me hicieron enamorar de diferentes lugares, momentos y personas que conocí en el camino. Y me fui enamorando de mi carrera, de mis hobbys, de mi familia y amistades, de mí misma.

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Miles de experiencias que me hicieron conocer el amor a través de varios sentidos, pero más que eso me enseñaron a amarme a mí y a lo que me rodea, a disfrutar lo que tengo, pero más importante que eso a disfrutar el ahora…

Todo eso que me hizo ser quien soy y saber que ahora cada una de esas cosas que algún día amé forman parte de mí y que sin ellas no sería lo que soy hoy.

Por: Artemisa Jiménez, Jessica Correa y Sofia Salame. Encuéntranos en Facebook, Twitter, Instagram, Snapchat y Spotify @Mujereologia

Fotos vía: André Josselin

 

 

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

2 thoughts

  1. Acabo de descubrir la paguina me facinl tienen muchos temas de interes para la mujer actual ya soy fiel seguidora de ustedes muy buenos consejos y lo que comparten con nosotras exelente trabajo felicidades….

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