¿Quién es?

A quien pueda interesar…

¿A quién le interesa?

Caminas y buscas alrededor una explicación.

No la hallas.

¿Por qué?

Cae una niebla sobre tu cabeza.

El alma se oprime.

Tu corazón se fragmenta.

Amaste.

¿No fue suficiente?

No fue suficiente.

Entregaste todo.

¿No fue suficiente?

No fue suficiente.

Tus pies tambalearon.

Caíste.

Se encogió tu esperanza.

Cerraste la puerta.

No quisiste saber de nadie.

¿No fue suficiente?

Te preguntas al espejo y vuelves a la esquina del lamento.

Alguien toca a la puerta.

No quieres abrir.

Tocan a la puerta.

Sientes miedo.

Tocan a la puerta.

Respiras.

Caminas.

Abres un poco y miras.

Sonríes como hace tiempo no lo hacías.

Lloras y sonríes.

Lloras, sonríes y comienzas a sentir una emoción.

Nervios, par de lágrimas, ríes y abres un poco más la puerta.

Una mano se extiende. La tomas y es ahí cuando la puerta se abre por completo.

Allí estaba tu amor, ese que habías dejado por el dolor, las decepciones y señalamientos.

Sí, allí llamó a la puerta tu amor propio.

 

Colaboración por: Elizabeth Nun
-Las letras de Nun-
Puerto Rico

Foto vía: Pinterest

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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