Nací para ser mi propia definición de “sexy”, muchas gracias.

Mientras veía aquel documental que encontré en Netflix con el nombre de “Miss Representation”, no pude evitar pensar en todas las mujeres jóvenes allá afuera que en este preciso momento sufren de ansiedad, depresión, y desórdenes alimenticios por la presión que existe hacia la mujer para tener un perfil que alguien, en algún punto de la historia, dijo que era “sexy”, ya saben… ese perfil que al mundo le gusta cosificar.

Pero la gran noticia es que las mujeres no somos objetos y no nacimos para cumplir con las expectativas de nadie, nacimos para ser lo que nos de la gana ser, cuando queramos, porque simplemente podemos.

No pude evitar pensar de igual forma, en el tiempo que invertimos en intentar vernos “guapas”, en vez de invertirlo en conocernos más profundamente, de hablar con nosotras mismas y dedicarnos ese tiempo y espacio para poder estar en paz con nosotras mismas, porque nuestra paz interna es sumamente importante para trabajar la confianza en nosotras mismas. No está mal arreglarse, pero, ¿por qué entonces cuando uno no se maquilla no se siente completamente cómoda? Incluso entre amigas o familiares decimos comentarios cómo: “¿No te vas a arreglar?”, “¿Así vas a ir?”, y creo que desde estos pequeños detalles deberíamos detenernos a entender que, sí, el maquillaje, la ropa, incluso en algunos casos las cirugías ayudan a vernos mejor, pero…

Prepararnos intelectualmente debería ser nuestra prioridad.

Desde tiempos remotos la mujer ha sido minimizada a tal grado de no creer que es capaz de lograr grandes cosas simplemente por pertenecer a su género, un ejemplo muy claro es la política, ¿Cuántas mujeres conoces alrededor del mundo que alguna vez en su vida haya sido presidenta o primer ministro?, ¿En tu país cuántas mujeres hay en el gabinete presidencial? Pocas, muy pocas. ¿Qué decir de la industria cinematográfica? Menos del 20% de las películas son dirigidas por mujeres, y aquí existe un problema: el cine es uno de los medios de comunicación que más consumen las generaciones jóvenes y los roles que tienen las mujeres suelen girar en torno a un hombre, y muy pocas películas logran transmitir la esencia de una mujer real, ¿por qué? Porque faltan historias escritas y dirigidas por mujeres que entonces nos puedan hacer sentir empoderadas. La falta de líderes mujeres hace que se nos escape la esperanza.

Por esto mismo es importante dejar de pensar que una mujer exitosa es “mandona”, o que las mujeres no “controlamos nuestras emociones”, y que por eso no podemos lidiar con ciertas situaciones, ¡Por supuesto que podemos! Y además podemos crear grandes cosas.

Incluso las celebridades o figuras públicas son víctimas de esto cuando en noticieros o en programas de chismes dicen: “Mila Kunis fue vista afuera del gimnasio y parece que se ve de 92 años con esa cara”, “A Shakira se le notó un poco de pancita, ¿estará subiendo de peso o vendrá otro bebé?”, O TAL VEZ DEBERÍAN PREGUNTARLE POR SU FUNDACIÓN PARA QUE HAYA UNA MEJOR EDUCACIÓN PÚBLICA EN COLOMBIA. ¿Por qué solo estamos sujetas a ese tipo de comentarios? Donde solo se enfocan a la parte física en la que o endiosan a algunas por dejar poco a la imaginación, o lastiman por no lucir “tan bien”.

Es triste vivir un mundo en donde la imagen es la que evaluamos y no sabemos mirar hacia el fondo de cada persona, pocas aprecian la inteligencia y un carácter bien formado en una mujer. Por otro lado, tenemos a los medios masivos de comunicación que han estereotipado a la mujer como un objeto de deseo ¿no lo creen? Vean los vídeos de música, los comerciales, los noticieros con las mujeres que dan el clima y entonces parece que la que no enseña, no vende, y eso se ha vuelto una terrible realidad. Hablemos de las redes sociales: ¿Instagram? Bueno, parece un catálogo de poses, cuerpos delgados, marcas, y la promoción de un estilo de vida que luce tentador, pero, ¿realmente eso es todo lo que tenemos para ofrecer?, ¿Apariencias? ¡No!

Deberíamos acostumbrarnos a ser mejores por lo que transmitimos a los demás y no por lo que mostramos por la superficie.

El bombardeo de estereotipos se ha convertido odioso y tedioso: “estás demasiado flaca”, “estás gorda”, “las narizonas son feas”, “solo las altas pueden ser modelos”, “no creo que estés capacitada para este empleo”, “las mujeres nunca deberían salir de la cocina”, “no eres suficiente”, y así es como crecemos con ideologías que para estas épocas deberían estar caducas, además son absurdas pues nos limitan y cortan alas a diario. Crecemos creyendo que tenemos que ser suficientes para los demás cuando solo tenemos que ser felices con nosotras mismas. Ahora, ¿los hombres? Bueno, ellos también crecen con estereotipos, y a la hora de ver a modelos, actrices, cantantes, en televisión, películas, vídeos, redes sociales, se vuelven mucho más duros al momento de calificar a una mujer normal; cada vez que ingreso a Instagram y veo que mis amigos le dan “like” a una fotografía de una mujer es porque pues, bueno, tiene un cuerpo de sirena, perfecto, ¿y yo? He de confesar que antes me deprimía, ¿pero ahora? No, no podría permitirme la comparación ni la presión porque simplemente soy diferente a esas mujeres y mi anhelo más grande no es ser como ellas, es ser más yo.

Esa es la gran importancia de los medios hoy en día: impactan nuestra vida a tal grado de causar estragos con los que cargamos toda nuestra vida.

Y qué gran desgracia vivir infeliz por no ser “guapa”, por no tener el busto o el trasero grandes, cuando es la única vida que tenemos y solo deberíamos intentar vivirla lo más óptimamente posible.

No voy a sentarme a consumir todos los estereotipos con los que crecí mientras veía a Britney Spears sudar y bailar entre hombres mientras ella estaba semidesnuda; no voy a seguir pensando que las niñas de Instagram deben ser mis modelos a seguir porque no, no es lo que necesito. Tampoco voy a sentarme a ver a un programa con gente sin talento acostarse uno con otro mientras están en Acapulco y pensar que ser como ellas es ser “sexy”, porque ya sé, está mal calificarnos entre nosotras, pero…

¡Vamos! El mundo está hambriento de buenas líderes, de mujeres que tengan el cerebro y el valor de enfrentarse al mundo, no de venderse a él.

Tampoco voy a ver programas donde las mujeres tienen que lucir de cierto modo, o de niñas de 10 años compitiendo mientras usan pestañas postizas para recibir una estúpida corona por ser la más “bonita”; la corona se la pone una misma cuando decide romper con las cadenas que te vuelven esclava del consumo mediático.

Repite conmigo: LAS MUJERES NO SON UN OBJETO, SOMOS FREGONAS Y EL CIELO NO ES EL LÍMITE, sino Valentina Tereshkova no hubiera sido astronauta nunca, y ella solo fue la primera de muchas otras. Las mujeres no somos el número de “likes” en nuestras fotos, somos el número de corazones que logramos marcar a lo largo de nuestras vidas porque sabemos trascender.

Mis parámetros no son aquellos que están afuera, deben ser mentales, mientras más amor nos demos nosotras mismas, mientras más respetemos nuestra esencia, entonces encontraremos que tenemos mucho más que ofrecer que una cara bonita o un buen cuerpo.

¡Carajo, no!  Yo no nací para verme perfecta, nací para ser mi propia definición de “sexy”, muchas gracias. Porque yo elijo sentirme bien con quien soy, y hoy elijo que soy suficiente para mí; aunque no tenga el cuerpo que algunos calificarían como “ideal”, aunque no sea la cara más delgada de la clase, ¡No me importa! Quiero brillar y no por los motivos equivocados; yo creo que es posible demostrar que la seguridad en una misma es la llave a muchas grandes puertas del mundo.

Si quiero maquillarme, si quiero ejercitarme, si quiero arreglarme, lo voy a hacer por mí, porque me gusta o me apetece, es momento de darnos ese gusto SOLO A NOSOTRAS; debemos de dejar de perseguir perfiles solo porque a los hombres les gustan, y debemos dejar de exigirnos cosas que no nos hacen felices solo por querer agradar a alguien. ¡Veamos más allá! Hagamos cosas que hagan que nuestro corazón se sienta en paz, que nuestro cerebro absorba tanto del mundo como pueda, que nuestros sentidos experimenten todo tipo de sensaciones.

Entre más crecimiento individual tengamos, más podremos impulsar a nuevas generaciones a tener una identidad PROPIA, a ser inteligentes y admiradas por transmitir conocimiento y a ser auténticas.

Yo no nací para creer que las mujeres solo somos un objeto para satisfacer miradas o deseos, también merecemos grandes sueños: ¿Quieres ser presidenta? Que nadie te diga que no puedes, ¿Quieres jugar fútbol? Hazlo, ¿Quieres ser activista y ayudar al mundo? Empieza ya, ¿Quieres ser actriz, la mejor? Aprende de las grandes, ¿Quieres ser artista? Que nadie quiebre tu espíritu, ¿Quieres ser piloto? Extiende tus alas sin miedo. Nunca te sientas menos, nadie puede minimizarte, pero para que eso suceda, primero tienes que ser fuerte TÚ.

Tienes que saber que tu valor está en el corazón y en el cerebro. ¡Aspiremos a hacer grandes cosas! Aspiremos a inspirar, a ser la revolución que queremos para nuestro género.

Entendamos que, entre más amor propio exista y más autoestima sembremos en las nuevas generaciones y en nosotras mismas, más listas nos sentiremos para cumplir con metas que muchos creen imposibles. La seguridad lo es todo. Y yo, bueno, nací para ser mi propia definición de “sexy”, ¿Y tú?, ¿Quién quieres ser?

Texto por: Arte Jiménez

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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