Por si te lo encuentras

…Amiga, he estado bien, lo prometo. Estas ojeras son por el basto trabajo y esta mala cara es por esa comida pasada, lo prometo, no he tenido tiempo de nada.

…No, por favor no te preocupes, me veo cansada, lo sé… he estado saliendo, me he arreglado, he conocido a más personas.

…Para nada, no regresaría por nada en el mundo con él, sabes dolió, pero estoy bien, he vuelto a concebir una actitud de ganadora.

…No amiga, no lo he vuelto a ver, no lo he buscado en secreto por las redes sociales. Lo juro, no me ha dado interés hacerlo.

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Pero sabes, si es que lo ves, quiero que le des un mensaje ¿puedes?

Si lo ves, cuéntale lo bien que me veo, del alivio que refleja mi sonrisa. Menciónale que ya no me aterra la soledad y no te olvides de mencionarle que mi corazón ya comprendió, ya se acostumbró, ya sanó, ya lo asimiló.

Dile que, no lo extraño. Que ya no me da cobardía pisar la calle en la que trabaja, dile que he conocido más de mí, más de otros y que le creí cuando me dijo “esto es lo mejor para ambos”

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Amiga, por favor, si te lo encuentras, dile que ya no me hace daño, que ya no pienso en él y que ya no saboreo más su perfume de romero, que mis sábanas ya se olvidaron de su forma y que los días lo han esfumado de mi espacio. Dile que no extraño comentar extractos de las novelas que leo con él y que yo, ya cerré este libro, éste que era nuestro.

Menciónale que he olvidado cómo teclear su nombre y cómo delinear su figura en el mapa de mi cuerpo.

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Y pues si te pregunta por mí, dile que lo he olvidado. Que ya no pienso en él cuando el vapor de la regadera empaña el vidrio y que no, ya no deseo encontrarlo tras ese reflejo ni tampoco busco que sus brazos me encuentren desprevenida por la cintura.

Y si te pregunta por mi teléfono que lo manda a buzón, dile que he cambiado de número y que éste ya no espera su llamada de buenas nuevas o buenas noches.

Coméntale que ya no me interesan sus excusas ni sus disculpas. Tampoco compartir ese platillo consentido y que sinceramente, ese tenedor ya no espera del suyo.

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No. No he esperado su llamada más, ni su mirada cansada al abrir la piera, ya he cedido mi felicidad a nuevos gustos y que sinceramente, cuando se fue, comprendí y me rendí… bajé los brazos, ignoré su ausencia y aprendí a vivir con ella.

Dile que no extraño el sazón en el guisado, ni su forma chueca de planchar, ni esas faltas de ortografía en las notas del refrigerador, ni tampoco la forma en la que solía a cobijarme por las noches.

Díselo. Dile todo, que me ves mejor, que estoy mejor… pero nunca le digas como te acabo de mentir. 

Texto: Sofia Salame 

Fotos vía: Micmojo photography

 

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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