“Consejo Pirata”

Tras arduo día de trabajo, luchando contra viento y marea, rasgarse la sonrisa bajo el Sol y entumecerse las arrugas frente al salitre, se refugió en su camarote como cada noche. Loro, como había decidido llamarlo por aburrimiento, y la botella de vino, harían su velada más llevadera… más “velada”.

Esa noche, su cita de cada día, ocasionó un antes y un después en la frustrada manera de aceptar su destino… por llamarlo de alguna manera. Y lo hizo, tras enfadarse con Loro y obligarle a cambiar su acomodado brazo por varios metros de cuerda enrollada que yacían a sus pies.

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Mientras aplacaba su burdo enfado con tragos descontrolados y lo observaba a media luz, empezó a revelar lo que sentía. Loro era cansino, repetitivo, terco, necio, arañaba su piel a diario, orinaba su ropa, provocaba pequeñas calvas en su frondosa barba, le asaltaba con gritos inoportunos,… y mucho más. Pero, inevitablemente, sabía que todo aquello perdía valor frente a cualidades tales como: su compañía, sus silencios mientras se desahogaba, leves caricias en esas calvas de su rostro, los topetazos de buenos días que le propinaba cada amanecer, el frescor de su pico mientras le robaba las lágrimas que resbalaban por su mejilla alguna que otra vez, las risas que le producía compartir un pedazo de pan y queso, el silencio de los atardeceres, los fríos inviernos cobijado en su cuello, y muchos momentos más que, en definitiva, convertían a Loro en su vida.

Y, es que, El pirata ama diferente. Ama en la distancia, a solas, con intensidad, pureza, miedo, locura, lo hace ebrio y lo hace dormido.

Porque, El pirata, ama honestamente. Con un ojo avizor y otro sepultado. Porque amar con ambos ojos te hace incompleto, bipolar y contradictorio. Te provoca algo insano y difícil que hacen llamar el “mal de amores”. Un ojo ama atendiendo a errores, defecto; ,a lo malo, lo que, en realidad, no se ve, porque vive sepultado y absorto. En cambio, el otro ojo vive. Ama lo bueno y lo no tan bueno. Ama porque no opina ni imagina, sólo observa, acepta y tolera.

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Así pues, dejemos de ser piratas del amor y empecemos a amar como un pirata.
Amemos queriendo a un nivel más elevado, sincero y profundo. Hagámoslo con el corazón, que lo dicta natural y limpio sin atender a defectos.

El arte, pues es un arte, de amar no se explica. Nace como nexo entre dos partes sin importar el vínculo y va creciendo según el ojo sepultado empieza a perder importancia. Se ama sin más, con lo bueno y con lo malo, con limón y sal.

“Que amar no es cosa fácil, pero su dificultad es lo que lo hace único”.

Texto en colaboración: Merxe S. De la Vega

Fotos vía: Tumblr

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