Me dejé llevar

Me dejé llevar. Me dejé llevar por la inocencia. Me dejé llevar por mis ganas de amor, por mis ganas de ser querida.

Pero se acabó.

Dicen que cuando el río suena, agua lleva, pero tío, tu río no sonaba…tu río reventaba los tímpanos por donde fuera que pasaras. Y qué ingenua fui… no quise darle importancia a los rumores sobre ti, joder, yo sólo quería ser feliz.

Pero se acabó. Se acabó el no volver a escuchar a la gente, la mayoría de las veces tienen razón. Y claro que la tienen.

”—¿Y ahora qué?

—¿Lo hacemos?

—Vale.”

Con ese ”vale” te dejé entrar, tío, no sólo a nivel sexual, también emocional. Y tú sólo buscabas un alivio y tonta de mí que te di eso y mucho más.

Y ahora escribo esto, no como un error, sino como enseñanza para mí y todas las que dan todo de sí en una posible relación y se implican emocionalmente para luego ser desechadas.

Es bueno darlo todo, pero no tan rápido. Ni tan despacio.

 

Colaboración: anónima

Foto por: Katherine Rosaura Taipe Tamayo

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