Cómo me veo en la vida real

Por: Bitty Navarro — ;ene

No son pocas las veces que me han dicho «oye, te ves mejor en persona que en fotos», algunas veces, de forma sincera. Parece ser que voy en contra de la forma usual de usar imágenes en redes sociales; aunque cabe mencionar que nunca he sido fotogénica. Hoy la gente quiere verse mejor en redes y yo, la verdad yo no me esfuerzo gran cosa. No puedo decir lo mismo de hace siete años, cuando me esforzaba un poquito, pero sí puedo decir que, con el tiempo, los años y la aceptación de mi cuerpo y semblanza, he dejado de esforzarme en subir LA mejor foto, o sólo subir fotos cuando estoy arreglada. Además, no me sé mis mejores ángulos y no sé usar Photoshop, y eso aplica para hoy así como aplica para hace siete años.

Hace unos días, me pidieron identificación para comprar cervezas. De vez en cuando me siguen carteando, pensando que soy menor de edad. Tengo 31 años.

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Les voy a ser sincera: no sé muy bien cómo me veo en la vida real porque casi nunca me veo en un espejo; y eso aplica para hoy y para toda mi vida, siempre fui muy mala para dedicarle tiempo a ese tipo de vanidad. Se necesita un evento como el que me pidan identificación para comprar un par de cervezas a mis 31 años para hacerme tomar consciencia de mi apariencia física al grado de llevarme a verme detenidamente frente a un espejo. Y así fue. Ese mismo día fui al espejo a buscar arrugas, canas, signos de edad. Efectivamente, encontré muchos menos signos de edad de los que se esperaría para una fémina de 31, pero encontré suficientes como para justificar que es absurdo pedirme identificación. Vamos, se nota que tengo más de 18 años.

De ahí fui a ver mi Instagram. Me di cuenta de algo curioso: me veo más joven en las fotos que he subido últimamente que en las fotos que subía a los 25. Esto, viniendo de alguien que rara vez se ve al espejo, se saca selfies a veces porque son como verse al espejo y qué pereza caminar hasta un espejo, pero se las saca con trabajo porque, así como nunca me han gustado los espejos, nunca me ha gustado salir en fotografías y no por mi aspecto físico ni por superstición, sencillamente me intimida un poco el lente de la cámara (es como un ojo viéndote, pero tarde o temprano vas a ver lo que vio ese ojo, no sé, lo encuentro un poco ominoso, como ver la creación de un doble de mí misma). No me saco una cantidad desorbitante o que me parezca excesiva de selfies, pero tampoco me niego a ellas.

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Con el paso de los años, empezaron a salir en mis redes fotos de mí sin maquillaje, una de las más recientes es una selfie internada en el hospital, y ahí nadie está en su mejor momento. Me quedé pensando: ¿por qué rayos subí una foto de mí misma en uno de los momentos menos atractivos de la apariencia de mi físico? La vi, la comparé con anteriores y posteriores, la volví a ver y así estuve una media hora. Llegué a la conclusión de que mi decisión de subir una foto de mí misma hospitalizada era en realidad, algo muy básico y poco sesudo: tenía neumonía más todos los otros malestares que cargo ya a diario, pero estaba en paz, feliz. No tanto así con una de las selfies posteriores, aunque sigo sin una gota de maquillaje, traigo corte de cabello nuevo, y como dice claramente en el comentario, llevaba unos seis días sin fumar tabaco; o sea, feliz no me veo.

Pero, pues, ¿qué tiene de malo no verme feliz porque estoy dejando el cigarrillo? Dejar el tabaco, sobre todo al principio, garantiza que te sentirás enojada, angustiada, frustrada o desesperada; una foto de cualquiera de esos momentos es una maravilla que te recordará lo que pasaste cuando decidiste tomar una acción para ser amable, para cuidarte a ti mismo. Una foto que te animará a no retomar algo que te daña.

Una de las últimas imágenes de mí misma que he subido me encantó: sin maquillaje, igual, un corto video con el filtro de Hello Kitty de Snapchat, emocionadísima porque, ¡un filtro de Kitty en Snapchat! Yo misma me hubiese pedido identificación si la imagen de ese video intentara comprar dos cervezas.

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Pero, ¿cómo me veo en la vida 1.0? ¿Me veo como me ven ustedes en una red social? ¿Me veo mejor de lo que aparento en redes? ¿Me veo peor? No puedo contestar esa pregunta porque desde el inicio está planteado con una falsa suposición: que aparento ser alguien que no soy en redes. Si nunca me esforcé demasiado en aparentar ser algo que no soy, ahora de plano no me esfuerzo ni un poquito: soy como soy, y espero que a futuro ese ser sea más plena, más humana, más individuo de la yo de hoy. Obviamente mantengo cierto grado de privacidad: no doy todos los detalles de mi vida. Y antes que alguien llegue a decir que eso es ya en sí mismo fingir apariencias, ¿dónde dice que es mi deber anunciar absolutamente cada momento de mi vida a quien sea que quiera leerlo, verlo o saberlo? Y si existiera ese deber, ¿a qué hora viviría mi vida para poder tuitearla, snapchatearla, facebookearla, instagramearla y etcétera? Y aún más importante: reservarse y mantener privacidad no significa que a alguien le falte autenticidad.

A los 25 años, la vida me pesaba infinitamente, estaba mucho más enojada, y siempre, siempre, las 24 horas del día, hasta en el sueño, siempre estaba a la defensiva. Creo que eso suele venir con nacer mujer. Quizá por eso es que en algunos casos me veo igual en edad en fotos de hace seis años comparadas a fotos de hoy en día. Hoy puedo decir que soy una persona que por lo general, aunque hay bajones siempre (como este mes), está por lo general más tranquila, menos enojada y más relajada.

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¿Cómo me veo en persona, en la mal llamada vida 1.0? Quizá algunos que me conocen en ambas podrían contestar mejor que yo. La verdad es que yo mismo no lo sé. Y no lo sé porque no estoy muy preocupada por la diferencia entre 2.0 y 1.0, soy quien soy y cuento de mí públicamente lo que me parece relevante y lo que no infringe sobre mi privacidad.

Todo parece indicar que voy en buen camino para lograr lo que casi toda mujer desea lograr: estar cómoda con cómo se ve. No me veré como modelo o actriz, pero me veo relativamente cómoda con ser como soy, en foto o en persona, y creo que eso es más importante.

¿Y ustedes, queridxs lectorxs, qué tan cómodos están con su aspecto físico? ¿Les gustaría sentirse más cómodos? Yo soy de la idea de que avanzar no significa llegar a la meta. Me falta, porque algunas cosas aún me despiertan esa autoconsciencia nefasta, esa que me dice que no soy bonita porque no me veo como la de la portada de X revista, pero gracias al dude que me pidió identificación para comprar un par de cervezas a mis 31, me queda claro que estoy mucho más cómoda con mi físico, y creo que con la vida en general.

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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