Fui a buscarte

Ahí estaba yo, regresando al mismo último lugar, donde callé todo, donde me dio miedo, donde te dejé por última vez.

El mismo barrio, la misma cafetería, de hecho… era la misma fecha de hace un año atrás.

Era todo igual, menos yo. Yo había cambiado y quería que lo notaras.

Ahí, mirando una servilleta. Dibujando nuestro pasado, deseando haberle puesto continuidad.

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Regresé, a la misma mesa, pedí esa taza de café y no te encontré, ni siquiera en el fondo. A cambio me encontré con vacíos y tristes hubieras. Tonta, pensaba que te quedaste ahí esperándome.

Tonta. Qué tonta.

Volví al mismo lugar, me senté al borde de la mesa… para que te quedara espacio, pedí ese mismo postre… por si regresabas y lo compartieramos…

Deseé demasiado que llegaras, que fuera una extraña casualidad. Deseé que te aparecieras y que todo hubiese sido casual, que tan solo, me apreciaras distinta.

Regresé con arrepentimientos, sin anclarte al olvido, aferrando más a tu recuerdo… necesitando tu presencia una vez más.

Regresé con ese mismo vestido púrpura, por si te encontraba, me pudieras recordar. Volví, con el mismo hueco con el que me fui, con el que he estado, por dónde se me ha salido el alma.

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Estaba ahí, sentada… repitiendo tu voz en mi mente, tu risa. Dándole replay a cada momento contigo, para no olvidarte.

Me sudaban las manos, estaba nerviosa… como si te hubiese tenido una vez más.

Ahí andaba yo, recordando tus facciones, dibujando tus lunares, imitando tus líneas… repitiendo de memoria cada espacio tuyo, por si te encontraba te reconociera pronto.

Te repetía, una y otra vez. Para no perder tiempo.

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Estuve ahí, con ese mismo remordimiento, con ese mismo mal sabor de boca… ahí estuve buscándote en cada mirada, por arriba del hombro del mesero, al fondo… en cada pared, en cada espacio…

Volví porque necesitaba verte una vez más, mi alma exigía sentirte una vez más, mi cuerpo pedía eso por meses.

Volví al mismo sitio, con ganas de mojarme en tus lágrimas, con ganas de ver tu par de ojos una vez más, con antojo de convertir tu recuerdo en presencia intacta.

Fui a buscarte, porque después de tanto tiempo, el insomnio sigue tatuado con tu nombre. Porque había decidido vivir en cámara lenta contigo, como esa, contigo… de la mano.

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Regresé porque siempre te necesité, porque nunca debí haberme ido… porque fue una idiotez haberme ido, escapado. Regresé porque quería regresar el tiempo, saltarme el calendario y regresar a ese momento, haber cambiado las líneas, haber admitido mis errores y haber intentado un paraíso. Así, no hubiese sido tan inútil estar ahí una vez más.

Regresé a ese mismo lugar, deseando que la suerte te pusiese en mi camino una vez más, para darnos una segunda oportunidad, para ser los más suertudos, para querernos una vez más. Para encontrarte y que me dijeras “te estuve esperando” y yo, “te estuve buscando”

Estaba en ese sitio, nuestro consentido… pidiéndole de favor que nos reencontrara, que nos pusiese juntos una vez más.

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Retorné, al mismo sitio, para cambiar ese último adiós por un “te extrañé”, para hacernos de un solo punto final, uno seguido. Regresé porque odié haberme dado por vencida, haberte lastimado. Odié tener miedo y quise remediarlo, quise enmendarnos. Sin excusas ésta vez.

Regresé, esa y otras veces más, deseando volverte a encontrar, una y otras veces más. Quise encontrarte tanto, quise encontrarnos tanto. Volvernos a ver, volvernos a abrazar… y al final, con lo único que me encontré fue con un vestido púrpura, una taza vacía y una mesa que ansiaba nuestro reencuentro.

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Volví y no te encontré, en ninguna mirada, ni detrás de los espejos, ni sobre el hombro del mesero, solamente te encontré en mí y en ese par de manos vacías. Te encontré en mis suspiros y en la piel chinita que me restaba. Te encontré en mí y solamente ahí.

Me encontré sola, como te dejé aquella vez. Y al parecer la vida me estaba dando una lección. Nunca volviste, ni a aquella cafetería, ni a aquella musculatura mía a la que le llaman corazón.

Regresé y sin remedio, me fui como llegue… sola.

 

Texto: Sofia Salame 

Fotos: Tumblr

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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