Investiga antes de protestar

Por: Bitty Navarro — ;ene

Sin duda alguna a todos nos ha tocado, y más de una vez, que alguien nos digan «piensa antes de hablar». Y es que todos, sin excepción, hemos hablado (o escrito) desde la tripa, sin pensar; y como sabemos, más veces que menos eso resulta en que digamos cosas de las que nos vamos a arrepentir, sinsentidos, agresiones injustas, hasta cosas que ni siquiera creemos de verdad. Hoy vengo a proponer un pequeño twist a la frase popular: investiga e infórmate bien antes de protestar.

No voy a dar rodeos: estoy realmente indignada por las marchas que se dieron a nivel nacional organizadas por el mal llamado «Frente Nacional por La Familia», la marcha vergonzosamente llamada «Marcha X La Familia». Si quieren leer más sobre por qué me indigna este fenómeno de absoluta ignorancia, intolerancia y falta de compasión, escribí ya un artículo para otra de mis columnas que pueden leer aquí. Y si quieren leer mi postura sobre por qué toda familia es violenta, en mayor o menor medida, escribí sobre la violencia familiar, y entre humanos en general, aquí. Regresando: estoy realmente indignada y no soy alguien que se indigna fácil, ya no. De más joven era más fácil que algo me causara indignación, pero bueno, equis, estaba chava.

Hoy en día se requiere algo realmente ignominioso, algo mucho más allá de una tesis plagiada, algo verdaderamente venenoso para la sociedad en general. Que los políticos y demás entes criminales y corruptos del mundo tienen pocos escrúpulos no me indigna, lo tomo como un hecho a priori. Claro, preferiría que no fuera así, es más, soy anarcoindividualista, preferiría que nuestro sistema estuviese estructurado de tal forma que ese mal no fuese un mal necesario. Pero es algo que ya sé: están ahí, no tienen escrúpulos, no tienen intención de hacer el bien; si acaso, cada dos décadas llega uno con la intención de ser menos ponzoñoso. Esa desvergüenza y veneno social capaz de causarme una profunda indignación llegó el sábado 10 de septiembre a mi país en forma de un grupo de gente, profundamente ignorante al grado de claramente no conocer ni siquiera su texto sagrado —el Nuevo Testamento—, saliendo a las calles para exigir que se le quiten derechos humanos a otros sencillamente porque son diferentes a ellos y a lo que siempre han conocido (y claramente, nunca se han parado a cuestionar).

Pero de toda esa marcha, nada me dejó más claro a qué grado salieron a las calles masas ignorantes que una imagen que circuló por las redes sociales:

Centrémonos en la segunda mujer de izquierda a derecha. ¿Ya? Bien. Lean su pancarta. Así es, queridxs lectorxs, esta mujer cree que para defender a la familia hay que abolir la equidad de género a nivel constitucional. Es decir, esta mujer quiere echar para atrás desde avances en derechos de la mujer en cuanto a poder estudiar, tener posesiones a su nombre, hasta el derecho al sufragio. Todo en nombre, claro, de proteger a la familia. Esta mujer salió a la calle sosteniendo una pancarta que es, en esencia, un escopetazo en el pie. Y además, esta mujer salió a sostener una pancarta, que probablemente mandó a hacer alguien más, pero un alguien más que no entiende que equidad de género, unión homosexual y adopción homoparental son conceptos radicalmente distintos.

Además de quedar boquiabierta al ver la imagen, me quedó una pregunta grabada con sangre: ¿qué está pidiendo esta gente? ¿Que regresemos a sistemas feudales donde la mujer está por abajo del hombre y se dicta quién tiene derechos y quién no en base a los caprichos de algún varón producto de años y años de endogamia para mantener «sangre pura» (y llena de defectos genéticos y enfermedades)? Pero me quedó una pregunta aún más desgarradora: ¿tendrá idea esa mujer parada ahí de lo que la pancarta que está sosteniendo pide? ¿Sabrá ella misma que está pidiendo que la traten, constitucionalmente, como un ser inferior? Lo dudo mucho. Dudo que esa mujer —víctima de la ignorancia y de la manipulación de algunos que desean ante todo que sus prejuicios, por más poco cristianos que son, manden— sabe que está sosteniendo un papel que pide que la traten como subhumana.

Y qué tristeza ver esta imagen. Y qué tristeza ver a tantas mujeres y hombres en la calle pidiendo que la sociedad imponga los prejuicios de unos cuantos que se niegan a abrir los ojos y ver una realidad: no hay marcha que le dé marcha atrás a las legislaciones (por más tarde que hayan llegado, por fin llegaron) que permiten la unión homosexual y la adopción homoparental. Y qué tristeza verlos en la calle, creyendo que están pidiendo por el bien de la familia y de sus hijos, sin considerar a los miles de huérfanos que podrían encontrar una familia gracias a la adopción homoparental. Pero lo peor de todo: qué tristeza verlos poner en manos de sus hijos que han educado, según ellos, católica y cristianamente, pancartas que promueven prejuicios y que buscan quitarle derechos a otros. Si existe Jesús el Cristo, hijo de Dios, humano y Dios él mismo como lo conciben ellos, estoy segura que está ahora mismo tomado de la mano de su madre la Virgen María, su padre José, su otro padre, Dios, y su ente familiar sin género, el Espíritu Santo, llorando todos lágrimas de sangre desde el cielo, llorando ríos de lágrimas saladas y amargas mientras los ven hacer de sus enseñanzas una burla.

Rueguen por nosotros, los «pecadores»: rueguen porque estamos permitiendo que en nombre de la libertad de expresión y, el horror, de los niños y de la familia, miles de personas salgan a la calle a diseminar odio irracional. Y no sólo está pasando en México, basta con ver a nuestro vecino del norte, que está por leguas más jodido que nosotros.

Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

2 thoughts

  1. No veo porq le ofene tanto que el matrimonio entre homosexuales y luego la adopcion de niños por ellos,no sea aceptada por esa”minoria”cristiana,porque recientemente lei en las redes que un ente q representa a todos los psises del mundo,lamento no recordar cual)expreso que estas personas no tienen tales derechos.Si no lo ha leido,investigue,obviamente ud es una mujer ‘inteligente y con recursos,no tendra ninguna dificultad en hallarla..

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    1. Estimada Edith,

      No me ofende una postura ideológica, me ofende nada. Me indigna la ignorancia sobre el tema y sobre la religión que dicen profesar. Me indigna que llenen las calles de odio en nombre de la familia y de los niños. Me indigna que le den pancartas a mujeres para que ellas mismas exigen que se les trate sin equidad. Me ofende el odio, el maltrato a otros, me ofende lo mismo que al Papa Francisco, que en numerosas ocasiones ha declarado que todos los cristianos —católicos y de otras denominaciones— le deben una disculpa a los homosexuales por el maltrato sistémico de siglos. Y pido algo similar a lo que en repetidas ocasiones ha pedido el Papa Francisco: déjenlos ser y no estén diseminando odio.

      Que esté muy bien y lo mejor para usted y sus allegados.

      Att:
      Bitty Navarro —;ene

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