Deberías de saberlo mejor…

Deberías de saber que antes de irte, tienes que aprender a decir adiós. Que después de tantos días, es lo mínimo que merezco. Que las lesiones no sanan con cuchillos y que las preguntas no se responden con más dudas.

Y debiste haberlo sabido mejor, que antes de pedir que te quedes, debes tener un hogar para hacerlo y palabras que necesiten de ello.

Deberías de saber que antes de eliminarme de tu tiempo, tienes primero que aprender a conjugar sin mí. Y que tus mentiras son tan reales como los pies en las serpientes.

Deberías de saberlo mejor, que antes de querer borrar la cafeína de tus labios, debes sustituirlo con otra adicción y que antes de tocar música, debes de conocer las partituras, que intentar volar un avión sin saber cómo, solo acabará contigo. Y que no, efectivamente no puedo mantener la llama de una vela que ya está completamente derretida.

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Supuestamente deberías de saber que antes de querer sustituir el andar de mis pasos, deberías de conseguir otro par de zapatos a mi altura. Que antes de zarpar, necesitas un barco, una historia de la que tengas que largarte y que mis lágrimas no conducirían tu velero, tu lancha. 

Y que tus argumentos y miles de teorías no me harían creerte ninguna palabra, solo se interpondrían más, en mis intentos que quererte, creerte.

Deberías de saber que antes de querer perdonar, deberías de perdonate a ti mismo, que antes de joderte más tienes que sustituir tus suposiciones con perdones, que los besos no son lo mismo que las maldiciones, que el dolor no es lo mismo que el amor y que mi sabor es inigualable. 

Debiste saberlo, que me encantabas que me causabas ansiedad y que te asemejabas más a la hechicería que a la magia, que los esclavos también conocen la libertad y que hay libros que se quedan a la mitad, pues no hay lectores que quieran leerlos.

Y debiste saber que mi diamantina, la convertiste en polvo y ni siquiera supiste la diferencia. Y que tus juegos mentales, terminaron con mis estribos.

Debiste de saberlo mejor, que antes de pedirme perdón, tienes que pedírtelo a ti mismo, que antes de huir como un debilucho tienes que luchar como un grande, aunque no lo fueras, aunque nunca lo fuiste… que antes de perder la cabeza, debes de tener una.

Cesura.

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Deberías de saberlo, me sorprende pues según tú… eres un sabelotodo, perfecto, asquerosamente perfecto, divino, desquiciado hermoso.

Deberías de saber muchas cosas que no las sabes, como que la suma de uno y uno, a veces es uno, otras dos y en nuestro caso: tú y yo, terminó siendo una resta, una deuda.

Debiste de saber que si no aprendías a nadar, te hundirías en mi recuerdo, en mi imagen y en cada uno de mis malos cuentos.

Y sí, deberías de saber que el abuso, no es otra forma de querer, que las heridas no sanan con sal y que jugar con los sentimientos de alguien, no es un juego de olimpiadas… y que el único que pierde, eres tú. Y que antes de faltar al respeto, debes de conocer como darlo.

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Y debiste haberlo sabido, que uno no puede contar con el otro sin siquiera saber contar, que no puedes esperar el cien por ciento de nadie, si ni siquiera tú estás completo. Y que no tiene sentido quererle encontrar un sentido cuando te paras de cabeza y en vez de mover mi mundo, revuelves mi cabeza. 

Deberías de saberlo mejor, que tus intenciones son mentiras sumisas, sin fondo ni verdad… igual que tu palabra. Que tus acciones, eran vacías al igual que tus desiertas letras. Y que no, no me vas a sanar ni con otras, ni con líquidos, ni con polvos. Eso también lo debes de tener bien claro.

Y sí, que efectivamente no me puedes hacer llamar tuya, porque no soy de tu propiedad. Y que no soy un parque de atracciones al que se visita cada mil tiempo, cada que tu gusto te lo recuerda.

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Y sí debiste saber que antes de querer que fuera tu incondicional, debiste haberme tratado como un día día, como un infinito y no como un pasatiempo.

Y debiste haberlo sabido, que no necesité lentes para leer entre tus pecas tus falsedades y borrosos, lamentables versos, que ni iban para mí.

Efectivamente, nunca supiste y ahora lo sabes que hay historias dañadas que no tienen remedio más que destruirlas y nunca más haberlas vivido.

Debiste saber tanto, tonto. Y no lo hiciste pues de haberlo hecho no me hubieras perdido en hubieras y suposiciones. Debiste y no lo hiciste.

 

Texto: Sofia Salame

Fotos: Mehran Djojan

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Autor: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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