Víctimas del tiempo

Miles de maneras para matar el tiempo, sin embargo, ninguna para resucitarlo.
Albert Einstein.

Comúnmente sucede, el tiempo parece irse de prisa, entre más pasan los años la velocidad del cronometro comienza a correr más rápido. Sin darnos cuenta, habíamos estado viviendo una vida en la que todo parecía durar, los recuerdos eran efímeros y la juventud era un regalo al que no le habían escrito fecha de caducidad.

Sin duda alguna, los días iban haciéndote más bella, te reías de aquellos años en los que la diferentes etapas de la vida te hacían cambiar de apariencia, sin embargo hasta hace unos cuantos meses, parecía que el tiempo por fin comenzaba a dar tregua. De pronto te mirabas en el espejo y te gustaba más aquella persona que se reflejaba, era un TÚ increíble, llena de vida, planes que hacer, lugares que conocer y todo menos miedo. El tiempo sobraba.

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En la diversión de tu despreocupación, el reloj siguió corriendo, te mostraste despreocupada, viviste sin pendiente alguno, sin voltear atrás, todo era algo que merecería ser recordado en unos cuantos años.

Corriste y corriste no había cabeza que detuviera al corazón de llevar al impulso de la vida y convertirla en pura y mera adrenalina. No habían finales, solamente nuevos principios y en medio de la nada sin darte cuenta, el reloj pareció pasar de ser tu aliado a convertirse en un personaje antagónico.

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Como un amigo que de un día al otro te traiciona, te sentiste perdida. ¿Cómo era posible que de pronto todo se te estuviera resbalando de la manos?, ¿quién estaba robándose los meses y las buenas épocas?, ¿porqué comenzaban a dejarte de dar risa los chistes y planes que solías hacer?, ¿Porqué te sentías rara en una realidad que siempre había sido tu tesoro más preciado? Y finalmente ¿A dónde se había ido tanto tiempo?

Perdida sin rumbo, lloraste al sentir un profundo vacío, no estabas segura de seguir reconociendo a la imagen que el espejo proyectaba, ¿a dónde se había ido esa persona que más que una imagen, era un sentimiento a todas luces?

…no podías, ni tan siquiera sabías como retroceder. Definitivamente el tiempo te estaba jugando una mala pasada.

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Dicen los sabios que tiempo es el regalo más preciado que tenemos, una medida inventada por el hombre para medir con principio y fin, los momentos de la vida.

Sin embargo, repito; UNA MEDIDA INVENTADA POR EL HOMBRE.

Se nos ha enseñado que 60 minutos es el tiempo que dura una hora, 24 horas, el valor de un día, 365 días construyen un año, pero no existe medida que indique el valor de un momento que simplemente dura de por vida.

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No hay parámetro que diga y no hay una sola persona que pueda ponerle resultado a la suma de momentos que conforman para alguien la razón de su existir. Dicen algunos que lo malo del peor día de tu vida, por lo menos dura 24 horas, mientras que lo bueno del mejor día de tu vida, tan sólo dura 24 horas.

Pensando en que nadie puede tener una vida llena de buenos días, te das cuenta de que lo más importante de todo y la única manera de paralizar un poco el tiempo y lograr congelar algunos momentos, es poniendo una intención a tus días, esa misma, será la responsable de asegurarse de que cada día vivas como si te quedasen 5 minutos en el reloj, no con prisa, sino aprovechando cada segundo al máximo en donde sea que te encuentres.

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Como todo en esta vida tiene una razón de ser y de existir, el tiempo tiene la intención de hacerte saber que es pecado desperdiciarlo, que cada día que dejas pasar sin tomar la decisiones que en tu interior sabes que debes tomar, es tiempo perdido y por eso vive mientras vuelas y vuela mientras vives, para que el tiempo y tú se pasen volando, porque por triste que suene, la única manera que existe de saber si una vida fue vivida plenamente, es cuando parece haberse pasado de prisa.

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Saber que somos mortales y que cada minuto podría ser el último de nuestra existencia, es la responsabilidad que se nos otorga para no desperdiciar ni el más minúsculo de los instantes.

Porque la única manera de hacer paz con el tiempo, es entender que se anula la competencia. Si se compite, él ganará, te lo anticipo. Si se valora, será suficiente, te lo aseguro.

Y por eso, “valora a quien te dedica su tiempo, te está dando algo que nunca recuperará.”

Texto por: Gabriela Lasky

Fotografías por el maravilloso: Ronny García

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