HABÍA UNA VEZ UNA NIÑA QUE NO VALÍA NADA…

Había una vez una niña que no valía nada.  Sus pasos no sonaban ni sus lágrimas mojaban cuando recorrían sus mejillas. Sus manos no se sentían cuando algo tocaban, ni su lengua saboreaba el sabor dulce de una fruta. Las cosquillas no le daban risa ni un golpe en el dedo meñique del pie le dolía. No sabía cómo olían las flores ni el café, tampoco conocía la sensación arenosa al caminar una playa solitaria mientras las olas empapan los pies con agua fría. No entendía qué era el viento, no le veía gracia a los colores del atardecer. No se sonrojaba jamás. Era de papel. Era una niña que no valía nada, o eso era lo que creía.

Había una vez un niño que no valía nada. Las ondas de la música sí las percibía pero no las disfrutaba. A diario se fumaba una caja de cigarros insípida, sin el amargo sabor a tabaco. Corría sin sudor, un gol ni le emocionaba. La cerveza no lo prendía, ni el tequila lo llevaba a embriagarse. Dormía pero no descansaba, ni siquiera sabía que se sentía tener un sueño o una pesadilla. Sólo se mordía los labios cuando la veía, pero no le dolía. Solo ella le dolía porque lo miraba sin mirarlo. Lo besaba sin besarlo. Lo tocaba sin tocarlo. Lo sentía sin sentirlo. Le mentía sin querer mentirle, o eso era lo que él creía.

Y así juntos caminaba la pareja de papel, tal para cual. Porque tal vez ella no valía nada. Porque tal vez él no valía nada. Pero juntos lo valían porque al final, dentro de todo, sí se querían pero no lo expresaban.

CamdelaFu

Author: Mujereologia

El blog que vino a revolucionar la vida de las mujeres, el guilty pleasure de los hombres.

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